Johana Toledo recuerda el último día que vio con vida a su hija Liz Camila Berrío Toledo, de 16 años, asesinada y enterrada en Montería en febrero de este año.

Liz Camila era una niña de casa que desapareció tras decir que iría a la casa de una amiga.
Tras denunciar su desaparición, Johana esperó 72 horas para que las autoridades iniciaran la búsqueda.
Liz Camila nunca dijo que conocía a Juan Carlos González Cárdenas ni a Samuel Reyes Pérez, los jóvenes señalados como sus presuntos asesinos.
Según vecinos, Samuel tenía una obsesión con Liz Camila, quien lo rechazaba.
En audiencias, Juan Carlos declaró que Samuel agredió a Liz Camila, quien intentó resistirse; fue torturada, violada, apuñalada y enterrada.
La madre espera que la audiencia preparatoria de juicio, programada para el 28 de noviembre, no se aplazará más y exige justicia.
Johana, afectada profundamente por la pérdida, intentó quitarse la vida días después y reclama justicia por lo ocurrido.



