Farándula

Robo a plena luz y frente a un CAI: el asalto a Criss que vuelve a poner en entredicho la seguridad en Bocagrande

El robo del que fue víctima Criss, integrante del dúo musical Criss & Ronny, en el exclusivo sector de Bocagrande, no es un hecho aislado ni un simple episodio de farándula. Por el contrario, se convierte en un síntoma preocupante de una problemática que golpea con fuerza a Cartagena: la sensación de inseguridad incluso en las zonas que históricamente han sido presentadas como “corredores seguros” para residentes, turistas y figuras públicas.

El caso resulta aún más inquietante por las circunstancias en las que ocurrió. El hurto se registró a plena luz del día y a escasos metros de un CAI de la Policía, un detalle que, lejos de tranquilizar, genera serios cuestionamientos sobre la efectividad de los dispositivos de vigilancia y reacción inmediata. Si un ciudadano —en este caso un artista reconocido— puede ser despojado de bienes avaluados en más de 40 millones de pesos en un sector custodiado, la pregunta es inevitable: ¿qué pueden esperar quienes no cuentan con visibilidad mediática ni respaldo institucional?

La denuncia pública de Criss, realizada a través de redes sociales, trasciende el relato personal. Su mensaje apunta a una realidad que muchos cartageneros viven en silencio: robos recurrentes, respuestas tardías y procesos investigativos que no siempre ofrecen resultados concretos. Aunque el artista reconoció el acompañamiento de la administración distrital, también dejó claro que, hasta el momento, no hay responsables identificados ni recuperación de los elementos hurtados. Esa falta de resultados alimenta la desconfianza ciudadana y refuerza la percepción de impunidad.

Este episodio se suma a otros hechos recientes que involucran a su núcleo familiar y que evidencian una cadena de vulnerabilidades. No se trata entonces de un evento fortuito, sino de una secuencia que refleja un problema estructural. La delincuencia parece adaptarse a los ritmos de la ciudad, aprovechando descuidos mínimos y zonas donde la presencia policial, aunque visible, no siempre se traduce en control efectivo.

Desde una perspectiva periodística, el valor informativo de este caso no radica únicamente en la identidad de la víctima, sino en lo que revela sobre el estado de la seguridad urbana. Bocagrande es uno de los principales motores turísticos y económicos de Cartagena; cualquier fisura en su seguridad tiene repercusiones directas en la imagen de la ciudad y en la confianza de quienes la habitan o la visitan. Minimizar estos hechos o tratarlos como anécdotas de celebridades sería desconocer su impacto real.

El llamado final no es solo a la prudencia individual, como bien lo expresó el propio Criss, sino a una revisión profunda de las estrategias de prevención, vigilancia e investigación. La ciudadanía espera algo más que presencia simbólica: exige resultados, capturas y garantías. Porque cuando el delito ocurre frente a un CAI y a plena luz del día, el problema deja de ser circunstancial y se convierte en una alerta que las autoridades no pueden seguir ignorando.

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