Miguel Borja cruza fronteras: del Monumental a la Máquina, un paso clave rumbo al sueño mundialista

La carrera de Miguel Ángel Borja Hernández suma un nuevo capítulo fuera del fútbol argentino. El delantero nacido en Tierralta, Córdoba, llegó a un acuerdo para convertirse en nuevo jugador de Cruz Azul de México, en una operación que no solo marca su salida de River Plate, sino que redefine su estrategia deportiva a los 32 años, con la Selección Colombia como telón de fondo.
Borja firmará un contrato por dos años, con opción de extenderlo por uno más, y dará un salto importante en lo económico al duplicar el salario que percibía en el club de Núñez. La decisión no es menor: se trata de uno de los atacantes más efectivos del ciclo reciente de River, donde disputó 159 partidos, acumuló 8.612 minutos, anotó 62 goles, igualando a Juan Pablo Ángel en la tabla histórica del club, y entregó 10 asistencias.
Su salida se produce en medio de múltiples rumores. Durante semanas se habló de un posible arribo a Boca Juniors, una movida que habría sacudido al fútbol argentino, pero finalmente no hubo una oferta que convenciera a River ni al entorno del jugador. También apareció en el radar el Real Salt Lake City de la MLS, aunque el proyecto deportivo no terminó de seducir al atacante cordobés.
Desde una mirada periodística, el fichaje por Cruz Azul responde a una decisión calculada. La liga mexicana ofrece visibilidad, competencia y protagonismo, factores que Borja considera clave para mantenerse en la órbita de la Selección Colombia. El propio entorno del jugador reconoce que el objetivo es claro: rendir en México para acercarse al Mundial, en un momento donde la experiencia y el gol pueden pesar tanto como la juventud.
Para Cruz Azul, la llegada de Borja representa una apuesta de jerarquía. El club incorpora a un delantero probado, con recorrido internacional, acostumbrado a la presión y con una eficacia goleadora comprobada. En una liga exigente y mediática como la mexicana, el colombiano tendrá la responsabilidad de responder con goles y liderazgo, elementos que han marcado su carrera.
El paso de Borja por River deja un balance positivo, aunque no exento de debates. Fue decisivo en momentos clave, pero también blanco de críticas en etapas irregulares del equipo. Aun así, sus números lo respaldan y lo ubican como uno de los atacantes más productivos del club en los últimos años.
Ahora, el reto cambia de escenario, pero no de exigencia. Miguel Borja llega al fútbol mexicano con la misión de ratificar su vigencia, consolidarse como referente ofensivo de Cruz Azul y demostrar que, a los 32 años, todavía tiene goles y carácter para competir al más alto nivel. Su futuro inmediato se escribirá en la Liga MX, pero su mirada sigue puesta en Colombia y en el sueño de volver a vestirse de tricolor en una Copa del Mundo.
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