Cortes de energía en plena temporada festiva: el desafío de Afinia entre la inversión y el impacto ciudadano

El anuncio de cortes programados de energía en varios municipios de Córdoba entre el 26 y el 28 de diciembre vuelve a poner en primer plano una discusión recurrente en la región Caribe: cómo equilibrar la necesidad de modernizar la infraestructura eléctrica con el impacto directo que estas decisiones tienen sobre la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente en fechas de alta sensibilidad social y económica.
Según lo informado por Afinia, las interrupciones del servicio obedecen a trabajos técnicos orientados a fortalecer la red, realizar mantenimientos preventivos y reducir riesgos asociados a fallas futuras. Desde la lógica empresarial y operativa, se trata de acciones necesarias para garantizar un suministro más estable y seguro. Sin embargo, desde la mirada ciudadana, los cortes llegan en un momento clave del calendario: días posteriores a la Navidad y previos a la celebración de fin de año.
En municipios donde el comercio, la gastronomía y los servicios dependen de manera directa de la energía eléctrica, una suspensión programada no es un asunto menor. Refrigeración de alimentos, funcionamiento de pequeños negocios, actividades turísticas y reuniones familiares se ven alteradas, generando incomodidad y, en algunos casos, pérdidas económicas. La energía, más que un servicio, es hoy un eje central del desarrollo local.
Desde un enfoque periodístico, el debate no se limita a si los cortes son necesarios o no, sino a cómo se planifican y comunican. La anticipación, la claridad en los horarios y la delimitación precisa de las zonas afectadas son factores determinantes para que la comunidad pueda prepararse y reducir el impacto. En contextos donde históricamente ha existido inconformidad con la calidad del servicio, cada anuncio de suspensión es recibido con una mezcla de resignación y desconfianza.
La empresa ha insistido en que estas labores buscan evitar emergencias mayores, como apagones no programados o daños estructurales más graves. Ese argumento técnico es válido, pero también evidencia una deuda histórica en materia de infraestructura eléctrica en Córdoba, donde durante años las inversiones han sido insuficientes frente al crecimiento poblacional y la demanda energética.
El caso de estos cortes también pone en evidencia la necesidad de una mayor articulación entre la empresa prestadora, las autoridades locales y la comunidad. Cuando un servicio público esencial se interrumpe, incluso de manera planificada, se afectan derechos básicos y dinámicas sociales que van más allá del plano técnico. La gestión del riesgo social debería ser parte integral de cualquier intervención en la red.
Además, el momento elegido para las labores genera cuestionamientos legítimos. La temporada decembrina es, para muchas familias y comerciantes, uno de los periodos más importantes del año. La coincidencia de trabajos técnicos con estas fechas reabre la discusión sobre si existen ventanas alternativas de mantenimiento que reduzcan el impacto sin comprometer la seguridad del sistema.
En última instancia, los cortes programados anunciados por Afinia no son solo una noticia operativa, sino un reflejo de un problema estructural más amplio: la fragilidad de los servicios públicos en regiones que reclaman desarrollo, continuidad y calidad. La inversión es necesaria, pero también lo es la empatía institucional y la comunicación efectiva.
La energía volverá tras cada corte, pero el reto de fondo persiste. Garantizar un servicio confiable sin afectar de manera desproporcionada a la ciudadanía sigue siendo una asignatura pendiente, especialmente en un departamento que busca consolidar su crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
#CANAL CORDOBA



