Esterilizar también es gobernar: Montería inicia 2026 con una apuesta sostenida por el bienestar animal

El inicio del calendario de bienestar animal en Montería durante el puente de Reyes no es un gesto simbólico ni una acción aislada de administración. La primera jornada gratuita de esterilización de 2026, anunciada por el alcalde Hugo Kerguelén García, confirma que la política pública en favor de los animales ha dejado de ser marginal para convertirse en una línea sostenida de gobierno, con impacto directo en la salud pública, la convivencia ciudadana y la responsabilidad social.
La jornada, programada para los días 10, 11 y 12 de enero en la Institución Educativa La Pradera, en la Comuna 6, marca el inicio de un año que, desde sus primeros días, pone sobre la mesa una discusión de fondo: el control ético y responsable de la población animal como una obligación institucional y no como una tarea delegada exclusivamente a fundaciones o voluntarios. En un país donde el abandono y la sobrepoblación de perros y gatos siguen siendo un problema estructural, la continuidad de este tipo de programas adquiere un valor que trasciende lo operativo.
Las cifras respaldan el discurso oficial. Más de 12.500 animales esterilizados entre 2024 y 2025 no son un dato menor ni decorativo. Reflejan una estrategia constante, ejecutada mediante jornadas urbanas y rurales, que logró no solo cumplir sino superar las metas trazadas. En 2024 fueron 5.379 esterilizaciones, y en 2025 la cifra ascendió a 7.124, resultado de más de 30 jornadas realizadas en distintos puntos del municipio. Este crecimiento sostenido sugiere planificación, presupuesto y una lectura clara de las necesidades territoriales.
Desde una mirada periodística, es clave entender que la esterilización no es solo una intervención veterinaria. Es una herramienta de política pública que impacta directamente en la reducción del abandono, la prevención de enfermedades zoonóticas y la disminución de conflictos asociados a animales en condición de calle. En ese sentido, la estrategia de Montería se alinea con un enfoque moderno de gestión urbana, donde el bienestar animal se integra a la noción de salud colectiva.
El alcalde Kerguelén ha insistido en que estos resultados hablan de una ciudad más responsable y consciente. Más allá del discurso, el desafío está en sostener esa coherencia durante 2026, un año que exigirá ampliar cobertura, fortalecer la educación ciudadana y garantizar que estas jornadas no se concentren únicamente en ciertos sectores. El hecho de iniciar en la Comuna 6 es una señal de descentralización, pero también plantea la expectativa de que otras comunas y corregimientos mantengan acceso equitativo a este tipo de servicios.
Los requisitos establecidos para la jornada —cupos limitados, ayuno obligatorio, condiciones de aseo, transporte adecuado y exclusión de razas braquicéfalas— evidencian un enfoque técnico y responsable, que busca priorizar la seguridad de los animales sobre la presión por aumentar cifras. Este punto es relevante, porque demuestra que la administración no solo persigue resultados cuantitativos, sino que también cuida la calidad de los procedimientos y el bienestar real de los pacientes.
Sin embargo, el éxito de estas jornadas no depende únicamente de la administración. La corresponsabilidad ciudadana es un factor determinante. La limitación de cupos y el máximo de animales por persona obligan a una participación consciente y ordenada, lo que también revela un reto persistente: educar a la comunidad para que la esterilización no sea vista como un evento ocasional, sino como parte de una cultura de tenencia responsable.
En un contexto nacional donde el bienestar animal aún lucha por consolidarse como prioridad, Montería proyecta un mensaje político claro: gobernar también implica proteger a quienes no tienen voz. La esterilización, lejos de ser un tema menor, se convierte en un indicador de sensibilidad institucional, planificación y compromiso a largo plazo.
El arranque de 2026 con esta jornada no garantiza por sí solo la solución de todos los problemas asociados al abandono y la sobrepoblación animal, pero sí establece una base sólida. Una base que, si se mantiene y se fortalece con educación, control y seguimiento, puede consolidar a Montería como un referente regional en políticas públicas de bienestar animal. En tiempos donde muchas promesas se quedan en el discurso, este tipo de acciones permiten medir la gestión no por lo que se anuncia, sino por lo que efectivamente se hace.
#CANAL CORDOBA



