El dólar cae a mínimos históricos y reabre el debate sobre la sostenibilidad del peso colombiano

El mercado cambiario colombiano amaneció este sábado con una señal contundente que no pasó desapercibida para analistas, empresarios y ciudadanos: el dólar se cotizó en $3.575,27, un nivel que no se observaba desde hace cerca de cuatro años y que confirma una de las revaluaciones más marcadas del peso colombiano en el último tiempo. La cifra, inesperada para muchos, refleja un momento de fortaleza cambiaria que contrasta con los episodios de alta volatilidad que han marcado la economía nacional en los últimos años.
De acuerdo con especialistas del sector financiero, este comportamiento obedece en buena parte a factores internos. Entre ellos, la monetización de la deuda pública ha jugado un papel determinante, al incrementar la liquidez en pesos y reducir la presión sobre la divisa estadounidense. A esto se suman flujos de capital que han ingresado al país y una relativa calma en los mercados internacionales, elementos que han favorecido la apreciación de la moneda local.
Sin embargo, los expertos coinciden en que este escenario no está exento de riesgos. El contexto político y electoral que se avecina en Colombia introduce un componente de incertidumbre que podría alterar la tendencia actual. Históricamente, los periodos preelectorales suelen generar movimientos abruptos en el mercado cambiario, impulsados por expectativas, discursos y decisiones de política económica que inciden directamente en la confianza de los inversionistas.
La caída del dólar trae consigo efectos positivos inmediatos para ciertos sectores. Los consumidores se benefician de menores costos en productos importados, mientras que empresas dependientes de insumos extranjeros encuentran alivio en sus estructuras de costos. Asimismo, el control de la inflación puede verse reforzado por un tipo de cambio más bajo, lo que impacta favorablemente el bolsillo de los hogares.
No obstante, el otro lado de la moneda revela preocupaciones legítimas. Los exportadores, especialmente aquellos que dependen de mercados internacionales y reciben ingresos en dólares, enfrentan una reducción en su competitividad y márgenes de ganancia. Para estos sectores, una revaluación tan pronunciada puede traducirse en menores ingresos y dificultades para sostener el empleo y la inversión.
Analistas advierten que una apreciación excesiva del peso podría no ser sostenible en el mediano plazo. En ese sentido, no se descarta una corrección futura del mercado cambiario, especialmente si cambian las condiciones fiscales, monetarias o políticas del país. El comportamiento del dólar, más allá de su nivel actual, seguirá siendo un termómetro clave de la confianza económica y de la estabilidad financiera de Colombia.
Así, el registro de un dólar en mínimos de varios años no solo marca un hito en el mercado cambiario, sino que reabre un debate de fondo sobre el equilibrio entre los beneficios de una moneda fuerte y los riesgos que implica para la competitividad y la estabilidad económica del país.
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