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Rodallega levanta la mano: experiencia, goles y el debate sobre su regreso a la Selección Colombia

A seis meses del Mundial de 2026, la Selección Colombia entra en una fase decisiva de ajustes y evaluaciones, donde cada convocatoria se convierte en un mensaje claro del proyecto deportivo que lidera Néstor Lorenzo. En ese contexto, el nombre de Hugo Rodallega vuelve a instalarse en la conversación pública, no como una exigencia, sino como una pregunta legítima: ¿hay espacio para la experiencia cuando el rendimiento sigue respaldando al jugador?

El delantero de Independiente Santa Fe, uno de los futbolistas más destacados de la actual Liga BetPlay, reconoció recientemente que ha tenido conversaciones con el cuerpo técnico de la Selección. Según explicó, desde la Federación le han manifestado que son conscientes de su buen momento deportivo, aunque sin compromisos adicionales. “Reconocen el buen momento que estoy teniendo, pero nada más”, afirmó Rodallega, dejando claro que respeta las decisiones del entrenador y que no pretende presionar una convocatoria.

Sus palabras, lejos de la polémica, reflejan una postura madura y coherente con su trayectoria. Rodallega entiende que la selección no es un premio a la carrera, sino una consecuencia del rendimiento y de las necesidades tácticas del equipo. Sin embargo, también deja abierta la puerta, con una frase que resume su mentalidad competitiva: “Siempre tendré la puerta abierta”. No es una declaración de nostalgia, sino de vigencia.

La última convocatoria del atacante con la Selección Colombia se remonta a septiembre de 2011, en un amistoso frente a Jamaica, mientras que su último partido oficial fue en la Copa América disputada ese mismo año en Argentina. Desde entonces, pasaron más de una década y múltiples experiencias internacionales en ligas exigentes como la Premier League, el fútbol brasileño y el turco. Hoy, con 40 años, Rodallega no solo sigue activo, sino que continúa siendo determinante.

Su reciente actuación en la Superliga, donde Santa Fe goleó 4-1 a Junior de Barranquilla, es una prueba contundente. Rodallega fue pieza clave en la obtención del título, el tercero que consigue en el fútbol colombiano: campeón con Deportivo Cali en 2005 y, tras veinte años fuera del país, dos trofeos más con el conjunto cardenal. Su influencia va más allá del gol; liderazgo, lectura de juego y carácter competitivo lo convierten en un referente dentro y fuera del campo.

El debate, entonces, no gira únicamente en torno a su edad, sino al mensaje que envía el proceso de selección. En una Colombia que busca consolidar una base para el Mundial, la presencia de jugadores experimentados puede ser un complemento valioso, especialmente en partidos de alta presión. La historia reciente del fútbol demuestra que la veteranía, bien administrada, puede marcar diferencias en momentos clave.

Néstor Lorenzo tiene la última palabra, y su proyecto ha priorizado una mezcla de juventud y rodaje internacional. En ese equilibrio, el caso Rodallega plantea una discusión legítima sobre meritocracia, presente deportivo y rol dentro del grupo. No se trata de mirar al pasado, sino de evaluar el ahora.

Por lo pronto, Hugo Rodallega sigue haciendo lo que está en sus manos: rendir, competir y ganar títulos. Si la convocatoria llega, será consecuencia de su fútbol; si no, su mensaje queda claro. La selección no se exige, se construye, y él, con goles y liderazgo, ya puso su nombre sobre la mesa.

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