Misterio aéreo en Norte de Santander: desaparece avión en ruta Cúcuta–Ocaña con 16 personas a bordo

La desaparición de una aeronave que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña volvió a encender las alarmas sobre la seguridad aérea en trayectos regionales del país, especialmente en zonas de compleja geografía como el nororiente colombiano. El hecho ocurrió este martes, cuando el avión, con 16 personas a bordo, perdió contacto con los radares al aproximarse al aeropuerto Aguas Claras, en el municipio de Ocaña, sin que hasta el momento se conozca su ubicación.
De acuerdo con la información preliminar, en la aeronave viajaban 13 pasajeros y tres tripulantes. El vuelo hacía parte de las operaciones de Satena, aunque el avión pertenece a la empresa Searca, contratada para cubrir algunas rutas regionales de la aerolínea estatal. La aeronave debía aterrizar poco después del mediodía, pero la comunicación se interrumpió en una fase crítica del trayecto, lo que activó de inmediato los protocolos de emergencia.
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, confirmó que la Aeronáutica Civil puso en marcha los procedimientos establecidos para este tipo de situaciones. Según explicó, la Dirección de Investigación de Accidentes se encuentra recopilando información relacionada con la pérdida de comunicación de la aeronave HK4709, mientras se avanza en la coordinación interinstitucional para su localización. “Ya se activaron los protocolos correspondientes e iniciamos el Puesto de Mando Unificado (PMU)”, señaló la funcionaria.
Este tipo de incidentes vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de las rutas aéreas regionales, muchas de ellas esenciales para la conectividad de territorios históricamente aislados, pero expuestas a condiciones climáticas cambiantes, topografía compleja y limitaciones en infraestructura y cobertura tecnológica. Ocaña, enclavada en una zona montañosa, ha sido tradicionalmente un destino con retos operativos para la aviación, especialmente en condiciones de baja visibilidad.
Mientras avanzan las labores de búsqueda, organismos de socorro, autoridades locales y entidades nacionales trabajan contrarreloj para verificar información y descartar cualquier hipótesis. La incertidumbre domina el panorama, no solo entre los familiares de los pasajeros y tripulantes, sino también en una opinión pública sensible ante antecedentes de emergencias aéreas en el país.
Más allá de la evolución puntual del caso, el episodio reabre interrogantes sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de seguimiento, comunicación y prevención en vuelos regionales, así como de garantizar que la tercerización de rutas mantenga los más altos estándares de seguridad operacional. En regiones donde el avión es muchas veces el único medio de transporte rápido y seguro, cualquier falla tiene un impacto humano y social profundo.
Por ahora, las autoridades insisten en la prudencia y recalcan que se trata de una noticia en desarrollo. Se espera que en las próximas horas haya un nuevo pronunciamiento oficial que permita esclarecer el paradero de la aeronave y el estado de sus ocupantes, en medio de una operación que mantiene en vilo a todo el país.
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