Una jornada que sacudió al país: Colombia vivió un domingo marcado por la actividad sísmica

El domingo 1 de febrero de 2026 dejó en evidencia, una vez más, la compleja realidad geológica de Colombia. A lo largo del día, más de diez sismos fueron registrados en distintas regiones del territorio nacional, configurando una jornada de alta actividad sísmica que, aunque no dejó daños materiales ni víctimas, sí generó preocupación y numerosos reportes ciudadanos. El Servicio Geológico Colombiano confirmó que los movimientos telúricos se presentaron desde la madrugada hasta la tarde, con epicentros dispersos en zonas tradicionalmente activas y otras menos habituales.
El primer movimiento se registró a la 1:36 de la madrugada en el municipio de Los Santos, Santander, considerado uno de los puntos con mayor recurrencia sísmica del país. Con una magnitud de 2.4 y una profundidad de 139 kilómetros, este temblor marcó el inicio de una secuencia que se repetiría varias veces durante la jornada en esta misma región. Los eventos posteriores, con magnitudes entre 2.1 y 2.9, fueron catalogados como sismos profundos, una característica que, si bien reduce el impacto en superficie, confirma la intensa actividad tectónica que se concentra en esta zona del nororiente colombiano.
La actividad no se limitó a Santander. En el Valle del Cauca, municipios como Yotoco y Roldanillo reportaron temblores durante la madrugada, mientras que en horas de la mañana se registraron movimientos en Alto Baudó, en el Chocó, y en Fúquene, Cundinamarca. Estos sismos, con magnitudes moderadas y en algunos casos de profundidad superficial, fueron percibidos por habitantes de las zonas cercanas, lo que generó alertas tempranas en redes sociales y llamados a la calma por parte de las autoridades locales.
Durante la tarde, la secuencia sísmica continuó con nuevos reportes en Lenguazaque, Dibulla y nuevamente en Santander, consolidando una jornada extensa y dispersa en términos geográficos. El evento más reciente del día se registró a las 5:58 p. m. en Dabeiba, Antioquia, con una magnitud de 2.4 y una profundidad superficial, lo que aumentó su percepción entre la población pese a no causar afectaciones.
Ante este panorama, el Servicio Geológico Colombiano reiteró que estos movimientos hacen parte de la dinámica tectónica normal del país, ubicado en una región de convergencia de placas que lo convierte en uno de los territorios con mayor riesgo sísmico en América Latina. No obstante, la recurrencia de temblores en un mismo día suele reavivar el temor ciudadano y pone en evidencia la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y preparación frente a este tipo de fenómenos naturales.
Aunque las autoridades confirmaron que no se presentaron daños materiales ni personas lesionadas, la jornada dejó una lección clara: la actividad sísmica es una constante en Colombia y no un evento excepcional. En ese sentido, los expertos insisten en la importancia de conocer los protocolos de evacuación, identificar zonas seguras en viviendas y lugares de trabajo, y mantener la calma ante futuros movimientos telúricos.
Más allá de la magnitud de los sismos, lo ocurrido este domingo refuerza la urgencia de mantener sistemas de monitoreo robustos y una comunicación efectiva con la ciudadanía. En un país donde la tierra tiembla con frecuencia, la información oportuna y la preparación pueden marcar la diferencia entre un susto pasajero y una tragedia evitable.
#CANAL CORDOBA



