San Juan de Urabá, aislado por el invierno: colapso vial expone la fragilidad de la infraestructura regional

El colapso del acceso al puente de San Juan de Urabá no es solo una emergencia puntual provocada por las lluvias: es el reflejo de una deuda histórica con la infraestructura vial en regiones estratégicas del país. La mañana de este miércoles 4 de febrero, un video enviado a Chica Noticias captó el momento exacto en que parte de la cabecera del puente cedió de manera repentina, arrastrada por la fuerza del agua y la inestabilidad del terreno, dejando al municipio prácticamente incomunicado por vía terrestre.
El hecho ocurrió en medio de una temporada invernal particularmente intensa, que ha elevado los niveles de ríos y quebradas en todo el Urabá antioqueño. Sin embargo, más allá del factor climático, el desplome del acceso pone en evidencia la vulnerabilidad de una estructura clave para la movilidad regional. San Juan de Urabá depende de este corredor para el transporte de alimentos, insumos básicos, combustible, atención médica y comercio, por lo que el aislamiento genera un impacto inmediato en la vida cotidiana y en la economía local.
Testigos relataron que el terreno cedió sin previo aviso, en cuestión de segundos, confirmando los temores que desde hace años expresan las comunidades frente al deterioro progresivo de las vías y puentes en zonas expuestas a crecientes y erosión. La imagen del colapso no solo generó miedo, sino también indignación entre los habitantes, que hoy enfrentan un doble golpe: los estragos del invierno y la interrupción total de la conexión terrestre con el resto del país.
El aislamiento de San Juan de Urabá no es un caso aislado. En las últimas semanas, varios municipios de Antioquia y Córdoba han reportado fallas estructurales, cierres viales y colapsos de puentes, lo que sugiere un patrón preocupante: la infraestructura no está preparada para responder a eventos climáticos cada vez más extremos. La combinación de lluvias intensas, suelos saturados y obras envejecidas o mal mantenidas se ha convertido en una amenaza constante para la conectividad y la seguridad de miles de personas.
Ante este panorama, el llamado de la comunidad es claro y urgente. Las autoridades departamentales y nacionales deben evaluar de inmediato la magnitud de los daños, activar planes de contingencia y definir soluciones temporales que permitan restablecer, al menos de manera parcial, la movilidad. Pero la respuesta no puede quedarse en medidas coyunturales. La emergencia vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de inversiones estructurales, mantenimiento preventivo y planificación vial con enfoque de gestión del riesgo.
Mientras tanto, San Juan de Urabá permanece a la espera de una reacción rápida del Estado. Cada hora de incomunicación agrava las dificultades para el abastecimiento, la atención de emergencias médicas y la movilidad de estudiantes y trabajadores. El colapso del acceso al puente no solo cortó una vía: dejó al descubierto la fragilidad de un sistema vial que, frente al invierno, sigue fallando donde más se necesita.
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