Bukele roza el consenso absoluto: la seguridad como eje de una aprobación histórica en El Salvador

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cerró 2025 con uno de los niveles de aprobación más altos de su trayectoria política y de la historia reciente del país. Según la más reciente encuesta de la Unidad de Investigación de La Prensa Gráfica (LPG Datos), publicada este 5 de febrero, el mandatario alcanzó un respaldo ciudadano del 91,9 %, una cifra que no solo consolida su liderazgo interno, sino que confirma la centralidad de la seguridad como principal motor de legitimidad gubernamental.
El dato representa un crecimiento significativo frente al 85,2 % registrado a mediados del mismo año y sitúa a Bukele nuevamente cerca de su pico histórico de popularidad, alcanzado en 2020 durante la pandemia de covid-19, cuando el promedio anual de aprobación llegó al 92,5 %. La encuesta revela que el apoyo no es superficial: el 62,8 % de los consultados afirma que “aprueba mucho” su gestión, mientras que un 29,1 % señala que “aprueba algo”, lo que sugiere una base sólida de respaldo más allá del entusiasmo coyuntural.
La percepción de mejora en la seguridad aparece como el factor decisivo. Un 33 % de los encuestados identifica la reducción de la inseguridad como la principal razón para apoyar al gobierno, un dato que confirma que la política de mano dura y el régimen de excepción continúan siendo ampliamente valorados por la ciudadanía. A esto se suman otros argumentos favorables, como la sensación de cambios y mejoras generales en el país (14,3 %) y la convicción de que el presidente “ha hecho un buen trabajo” (11 %), indicadores de una narrativa de eficacia que sigue calando en amplios sectores sociales.
No obstante, el informe también deja ver matices y tensiones. Aunque minoritaria, la desaprobación alcanza el 5,9 %, y entre las críticas más recurrentes figura la percepción de que los avances del gobierno se concentran casi exclusivamente en seguridad (25,4 %), en detrimento de otras áreas estructurales. A ello se suman cuestionamientos sobre la falta de transparencia (5,6 %) y las denuncias de detenciones arbitrarias (2,8 %), temas que han sido señalados de manera reiterada por organismos de derechos humanos y sectores de la oposición.
En el balance de gestión, el 37 % de los encuestados afirma que el gobierno no tiene fracasos, una cifra que habla de un respaldo emocional y político poco común. Sin embargo, un 10 % identifica a la economía como el principal punto débil, un recordatorio de que, pese al éxito en materia de seguridad, los desafíos económicos siguen siendo una preocupación latente para una parte de la población.
El resultado de esta medición confirma que Bukele ha logrado construir un contrato político implícito con la ciudadanía, en el que la seguridad se erige como valor prioritario, incluso por encima de debates sobre institucionalidad, transparencia o derechos civiles. En ese contexto, la aprobación del 91,9 % no solo refleja la popularidad de un presidente, sino también el respaldo a un modelo de gobierno que ha redefinido las prioridades del Estado salvadoreño.
A las puertas de nuevos retos políticos y económicos, la gran incógnita no es si Bukele conserva el apoyo ciudadano, sino si su administración será capaz de traducir ese capital político en resultados sostenibles más allá del control del crimen. Por ahora, las cifras muestran a un mandatario fortalecido, con un respaldo que lo coloca, una vez más, en la cúspide del poder y de la opinión pública en El Salvador.
#CANAL CORDOBA



