Colombia

San Juan, aislado por el río: la emergencia que obliga a cruzar las ayudas por una guaya

La caída del puente que comunicaba a la zona de Urabá con el departamento de Córdoba, en el sector de San Juan, dejó al descubierto una realidad que se repite con frecuencia en las regiones más vulnerables del país: cuando la infraestructura colapsa, las comunidades quedan solas, obligadas a ingeniárselas para sobrevivir. La creciente del río San Juan no solo arrasó con la estructura vial, sino que también rompió el principal vínculo de este territorio con el resto de la región, dejando a sus habitantes prácticamente incomunicados.

Ante la imposibilidad de transitar por vía terrestre, la comunidad recurrió a una solución tan creativa como riesgosa. Con una guaya extendida de una orilla a la otra y un sistema improvisado de poleas y ganchos, los residentes comenzaron a trasladar alimentos, víveres y otros suministros básicos sobre el caudal del río. Las imágenes de estas maniobras reflejan la magnitud de la emergencia: paquetes suspendidos en el aire, cruzando un río crecido y turbulento, mientras del otro lado esperan familias que dependen de esas ayudas para subsistir.

La destrucción total del puente no solo afecta la llegada de asistencia humanitaria. También limita el acceso a servicios de salud, dificulta la movilidad de estudiantes y trabajadores, y pone en riesgo la economía local, ya golpeada por la temporada de lluvias. Cada cruce improvisado representa un peligro latente, tanto para quienes manipulan las poleas como para quienes, en algunos casos, se ven obligados a atravesar el río en condiciones extremas.

Este escenario evidencia una falla estructural que va más allá de la emergencia puntual. La vulnerabilidad de la infraestructura en zonas rurales, sumada a la intensidad de los fenómenos climáticos, expone a comunidades enteras a situaciones límite. En San Juan, la creciente del río fue el detonante, pero el aislamiento es consecuencia de años de rezago en inversión y prevención.

Los habitantes han elevado un llamado urgente a las autoridades municipales, departamentales y nacionales para que se habiliten soluciones temporales que permitan restablecer la comunicación, como puentes provisionales o pasos alternos seguros, mientras se avanza en la reconstrucción definitiva de la estructura colapsada. La comunidad insiste en que no se trata solo de reparar un puente, sino de garantizar condiciones mínimas de seguridad y dignidad para quienes hoy arriesgan su vida para recibir un mercado o un insumo básico.

Mientras tanto, San Juan resiste. Entre la fuerza del río y la fragilidad de una guaya, sus habitantes siguen demostrando que la solidaridad y el ingenio suplen, por ahora, la ausencia del Estado. Sin embargo, la emergencia deja una pregunta abierta y urgente: ¿cuánto más puede soportar una comunidad antes de que llegue una respuesta efectiva?

#CANAL CORDOBA

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