Vallejo respira con cautela: el descenso del agua trae alivio, pero Montería sigue en máxima vigilancia

El barrio Vallejo comienza a mostrar señales alentadoras tras varios días de angustia por la emergencia invernal que afecta a Montería. El nivel del agua acumulada registra un descenso progresivo, una situación que ha devuelto, al menos de manera parcial, la esperanza a las familias que vieron sus viviendas y pertenencias amenazadas por las inundaciones.
“Ya está bajando, a seguir orando que esto lo vamos a superar”, comenta uno de los habitantes del sector mientras observa cómo el caudal retrocede lentamente. Expresiones como esta se repiten entre los vecinos, quienes, pese al cansancio y las pérdidas, se aferran a la fe y a la solidaridad comunitaria como pilares para enfrentar la crisis.
De acuerdo con los propios residentes, la reducción del nivel hídrico es constante, aunque no acelerada. Este comportamiento ha permitido un alivio temporal para algunas familias desplazadas, que empiezan a evaluar el estado de sus viviendas y a proyectar un eventual retorno, siempre y cuando las condiciones lo permitan. Sin embargo, el optimismo se mezcla con la prudencia: nadie da por superada la emergencia.
Las autoridades locales mantienen a la capital cordobesa en estado de vigilancia permanente. Los reportes oficiales advierten que, entre hoy y mañana, podría registrarse un nuevo incremento en el caudal, producto de aguas represadas y de la dinámica natural del sistema hídrico que atraviesa la ciudad. Este escenario obliga a no bajar la guardia y a sostener los planes de contingencia y evacuación preventiva en los sectores más vulnerables.
Lo ocurrido en Vallejo pone de manifiesto la fragilidad de varios barrios de Montería frente a fenómenos hídricos recurrentes. La combinación de factores naturales, ocupación del suelo y limitaciones en la infraestructura de drenaje convierte a estas zonas en puntos críticos cada vez que se intensifica la temporada de lluvias. La actual emergencia vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de soluciones estructurales que vayan más allá de la atención coyuntural.
Los próximos días serán determinantes para establecer si la disminución del agua en Vallejo representa un avance definitivo o apenas una tregua temporal. Mientras tanto, la comunidad se mantiene expectante, consciente de que la emergencia aún no ha terminado y de que la prevención y la coordinación con las autoridades serán claves para evitar nuevas afectaciones.
En medio de la incertidumbre, el descenso del agua se convierte en un respiro necesario, pero también en un recordatorio de que Montería sigue enfrentando un desafío permanente frente al comportamiento de sus ríos y caudales, un reto que exige respuestas sostenidas y una planificación a largo plazo.
#CANAL CORDOBA



