Montería decreta toque de queda en barrios de la Comuna 1 para proteger a la población en medio de la emergencia por inundaciones

En respuesta al agravamiento de la emergencia invernal y con el objetivo de salvaguardar la vida y la integridad de la población, la Alcaldía de Montería decretó el toque de queda en varios barrios de la Comuna 1, como una medida transitoria en el marco de la calamidad pública declarada mediante el Decreto No. 037 de 2026. La decisión busca reducir riesgos asociados a la movilidad nocturna en sectores severamente afectados por las inundaciones.
La restricción quedó formalizada en el Decreto No. 0046 del 9 de febrero de 2026, el cual establece la prohibición de circulación de personas desde las 8:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana, entre el 9 y el 17 de febrero. Según la administración municipal, la medida responde a la acumulación de agua en las vías, el deterioro de la infraestructura urbana y las amenazas crecientes a la seguridad y la salubridad pública en estas zonas.
El toque de queda aplica específicamente en los barrios Vallejo, Dorado, Poblado, La Ribera, República de Panamá, El Níspero, Los Colores, Rancho Grande, Alto Cannan, Villa Petro (Zona 1) y La Palma, sectores identificados como de alto riesgo. En estas áreas, además, se restringe la circulación de vehículos y embarcaciones no autorizadas, permitiendo únicamente el tránsito de organismos de socorro, fuerza pública, autoridades de gestión del riesgo y transporte humanitario debidamente acreditado.
La Policía Metropolitana de Montería será la encargada de hacer cumplir la medida y de aplicar las sanciones correspondientes a quienes incumplan la restricción. Paralelamente, la administración municipal ordenó la divulgación amplia del decreto a través de los canales oficiales, con el fin de garantizar que la ciudadanía esté plenamente informada sobre el alcance y las condiciones del toque de queda.
Desde la Alcaldía se reiteró que esta decisión no tiene un carácter punitivo, sino preventivo. El objetivo principal es facilitar las labores de atención de la emergencia, garantizar la seguridad de los corredores humanitarios y evitar situaciones que puedan alterar el orden público o poner en riesgo a las personas en medio de una crisis que aún no ha sido superada.
La medida, aunque restrictiva, se enmarca en un contexto excepcional marcado por la temporada invernal y el impacto social que esta ha tenido en Montería. Para las autoridades, el éxito del toque de queda dependerá en gran medida de la corresponsabilidad ciudadana y del acatamiento voluntario de las disposiciones, entendiendo que se trata de una acción temporal orientada a proteger a las comunidades más vulnerables.
Mientras persisten las lluvias y continúan las labores de atención y recuperación, el toque de queda se convierte en una herramienta de control y prevención dentro de un conjunto de acciones más amplio, que busca mitigar los efectos de la emergencia y sentar las bases para una recuperación segura y ordenada de los sectores afectados.
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