Córdoba

Córdoba no baja la guardia: alerta roja persiste mientras la creciente avanza por el Bajo Sinú

El departamento de Córdoba continúa en alerta roja ante el comportamiento de sus principales afluentes, según el más reciente reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). Los niveles del Río Sinú, el Río San Jorge y el Río Canalete se mantienen en rangos críticos, obligando a las autoridades a sostener un monitoreo permanente y a reforzar medidas preventivas en las zonas ribereñas.

Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) se enfatizó que, aunque el Embalse de Urrá ha mostrado disminución en sus niveles, la alerta roja operativa no se levanta. La razón es clara: las crecientes no se evalúan únicamente por el comportamiento aguas arriba, sino por la dinámica completa de la cuenca. Un descenso en el embalse no elimina el riesgo inmediato en los municipios ubicados en el tramo bajo del río.

La onda de creciente ya atravesó Tierralta, Valencia, Montería y Cereté, y actualmente se desplaza por el Bajo Sinú, con especial atención en San Pelayo, Cotorra y Lorica. En estas poblaciones, el nivel del río y la saturación del suelo incrementan la probabilidad de desbordamientos, filtraciones y afectaciones en viviendas ubicadas en áreas vulnerables.

Ante este panorama, las autoridades mantienen evacuaciones preventivas en sectores de alto riesgo y refuerzan puntos críticos con maquinaria amarilla y obras de mitigación. La estrategia busca anticiparse a posibles rupturas en jarillones o debilitamientos en las orillas. “Seguimos fortaleciendo las labores de prevención para reducir riesgos y proteger a las comunidades ribereñas”, indicó un vocero de la Gobernación.

Desde una perspectiva técnica, la permanencia de la alerta roja responde a un principio de gestión del riesgo: la prevención no se suspende mientras exista posibilidad de variaciones súbitas en el caudal. Las lluvias ligeras previstas para el fin de semana, aunque no extremas, pueden alterar la tendencia descendente si coinciden con suelos saturados y escorrentía acumulada.

El gobernador Erasmo Zuleta ha reiterado que la prioridad es proteger la vida. Esa consigna resume la lógica actual de la administración: evacuar antes que lamentar, reforzar antes que reaccionar. En emergencias hídricas, la toma de decisiones tempranas suele marcar la diferencia entre daños materiales y pérdidas humanas.

El desafío ahora es sostener la coordinación interinstitucional mientras la onda de creciente termina su tránsito por el Bajo Sinú. La vigilancia constante, el cumplimiento de recomendaciones y la comunicación efectiva con las comunidades serán determinantes en esta etapa.

Córdoba atraviesa una fase crítica, pero no improvisada. La experiencia acumulada en temporadas anteriores ha fortalecido protocolos y capacidad de respuesta. Sin embargo, el comportamiento de los ríos recuerda que la naturaleza no opera bajo calendarios administrativos. Por eso, mientras el agua continúa su curso, la consigna institucional es clara: alerta activa, prevención permanente y prioridad absoluta en la protección de la vida.

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