Córdoba

Montería bajo el agua y en números rojos: las inundaciones desatan una crisis económica sin precedentes

Lo que comenzó como una emergencia humanitaria por las lluvias terminó por revelar una dimensión más profunda y estructural: Montería enfrenta hoy una crisis económica de gran escala. El balance técnico del Laboratorio Económico de FENALCO Córdoba estima que, en apenas una semana, el impacto acumulado de las inundaciones podría oscilar entre $201 mil millones y $484 mil millones, una cifra que ubica este episodio entre los más severos de la última década para la capital cordobesa.

El primer termómetro del golpe es el comercio. Las ventas en siete días registran una caída que va desde $83.071 millones hasta $199.370 millones. En la zona urbana, donde se concentra la mayor actividad económica, las pérdidas podrían alcanzar los $165.161 millones, mientras que en centros poblados y áreas rurales se estiman hasta $34.153 millones. No se trata simplemente de utilidades no obtenidas: son ingresos que dejaron de circular en una economía que depende del flujo diario para cumplir compromisos financieros y laborales.

A la contracción en ventas se suma un impacto directo sobre los inventarios. El capital inmovilizado bajo el agua —mercancía dañada o perdida— podría situarse entre $118.673 millones y $284.815 millones en todo el municipio. Solo en el área urbana, las pérdidas de inventario alcanzarían hasta $235.944 millones. Cada cifra representa productos que ya no podrán venderse y negocios que deberán reinvertir recursos en medio de un entorno de liquidez limitada.

El efecto laboral amplifica la gravedad del panorama. Entre 9.230 y 22.152 empleos directos estarían afectados por suspensiones, reducción de jornadas o despidos. En una ciudad donde el comercio es un eje fundamental del empleo formal, esta situación amenaza con profundizar la contracción del consumo y generar una presión social creciente. Menos empleo implica menos capacidad de compra, lo que a su vez retroalimenta la caída en ventas.

El diagnóstico gremial advierte, además, un riesgo crítico de cierre definitivo para entre 659 y 1.582 empresas si no se adoptan medidas urgentes. La magnitud del impacto no solo compromete la supervivencia de negocios individuales, sino la estabilidad del tejido empresarial local. Cada empresa que cierra arrastra empleos, proveedores y cadenas de valor que sostienen la dinámica económica de la ciudad.

Desde FENALCO Córdoba se plantea una hoja de ruta que incluye líneas especiales de crédito con períodos de gracia, alivios tributarios, congelamiento temporal de obligaciones financieras, subsidios a la nómina y planes focalizados de reactivación comercial. La propuesta subraya que la recuperación no dependerá únicamente del descenso de las aguas, sino de la capacidad del comercio para recuperar liquidez y reactivar operaciones.

El reto para las autoridades locales y nacionales es entender que la emergencia no es solo hidráulica, sino financiera. Las obras de mitigación son indispensables, pero sin un plan económico paralelo, el daño puede convertirse en estructural. La experiencia demuestra que la recuperación económica tras desastres naturales requiere respuestas coordinadas que combinen inversión pública, incentivos privados y acompañamiento técnico.

Montería enfrenta un momento decisivo. La ciudad no solo debe reconstruir calles y viviendas, sino restablecer la confianza empresarial y la capacidad de consumo. Si no se actúa con rapidez, el impacto podría extenderse más allá de la temporada invernal y consolidar una desaceleración prolongada. En esta coyuntura, el agua no es el único enemigo: la falta de liquidez y de medidas oportunas podría terminar siendo igual de devastadora.

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