Colombia

Economía colombiana creció 2,6 % en 2025 y envía señales de estabilización tras un año de ajustes

La economía colombiana cerró 2025 con un crecimiento del 2,6 %, según el más reciente informe divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), un resultado que marca una recuperación frente al desempeño de 2024 y que sugiere una senda de mayor estabilidad en el tramo final del año.

De acuerdo con el reporte oficial, el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 2,3 % en el cuarto trimestre de 2025 en comparación con el mismo periodo del año anterior, mientras que en diciembre la actividad económica fue 1,7 % superior a la registrada en igual mes de 2024, según el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE). Estas cifras consolidan un repunte progresivo, aunque todavía moderado, en un entorno marcado por ajustes fiscales, presiones inflacionarias recientes y un contexto internacional incierto.

El dato anual de 2,6 % no representa un crecimiento extraordinario, pero sí evidencia una mejora sostenida respecto a la desaceleración que había caracterizado el año anterior. Para distintos analistas, el comportamiento del último trimestre resulta particularmente relevante, ya que sugiere que la economía logró ganar tracción en la recta final del calendario, impulsada por una recuperación gradual del consumo y una mayor estabilidad de precios.

En el plano político, las cifras han generado reacciones encontradas. El gobierno del presidente Gustavo Petro ha destacado el resultado como una muestra de que las medidas de disciplina fiscal, el control progresivo de la inflación y los esfuerzos por dinamizar sectores estratégicos comienzan a rendir frutos. Desde la oposición, en cambio, se insiste en que el crecimiento sigue siendo insuficiente para enfrentar los desafíos estructurales del país, especialmente en materia de empleo y reducción de la pobreza.

Más allá del debate político, el balance económico de 2025 debe analizarse en perspectiva. Colombia atravesó un periodo de desaceleración influenciado por tasas de interés elevadas, menor dinamismo del crédito y un entorno global marcado por volatilidad en los mercados y tensiones geopolíticas. En ese contexto, mantener un crecimiento positivo y cerrar el año con señales de estabilización constituye un indicador de resiliencia.

No obstante, el crecimiento del PIB por sí solo no resuelve los retos pendientes. El desafío radica en traducir ese avance macroeconómico en mejoras tangibles para los hogares y las empresas. El fortalecimiento del aparato productivo, la reactivación de la inversión privada y la generación de empleo formal serán determinantes para consolidar una recuperación sostenible.

El informe del Dane ofrece, en síntesis, una fotografía de transición: la economía dejó atrás el momento más crítico de desaceleración, pero aún no alcanza ritmos de expansión robustos. El desempeño del cuarto trimestre y el comportamiento de diciembre sugieren que el país entró en una fase de mayor estabilidad, aunque con márgenes estrechos y dependiente de factores tanto internos como externos.

En adelante, la consistencia de la política económica y la confianza de los inversionistas serán variables clave. El crecimiento de 2,6 % en 2025 no es un punto de llegada, sino un peldaño intermedio en un proceso de recuperación que todavía requiere consolidación.

#CANAL CORDOBA

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