Montería

Montería acelera la reconstrucción: 560 viviendas marcarán el inicio del modelo de autogestión para damnificados

La emergencia provocada por las inundaciones no solo dejó viviendas bajo el agua, sino también la urgencia de respuestas estructurales que superen la atención inmediata. En ese contexto, la administración municipal puso en marcha el primer proyecto de autogestión de vivienda para familias damnificadas, una apuesta que busca convertir la tragedia en una oportunidad de reorganización urbana y desarrollo social sostenible.

El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, junto a la viceministra de Vivienda, Aydeé Marsiglia, realizó una visita técnica a un lote de 6.6 hectáreas en el barrio Paz del Norte, donde se proyecta la construcción de aproximadamente 560 soluciones habitacionales. La cifra no es menor: representa una respuesta concreta para cientos de familias que hoy enfrentan la incertidumbre tras haberlo perdido todo.

Más allá del anuncio, el proyecto plantea un cambio de enfoque. No se trata únicamente de entregar viviendas terminadas, sino de implementar un modelo de autogestión y autoconstrucción progresiva que permita a las familias acceder a un lote propio y ampliar sus hogares de manera gradual. Esta estrategia, respaldada por el Ministerio de Vivienda, apunta a reducir tiempos, optimizar recursos y fortalecer el sentido de pertenencia comunitaria.

Desde una perspectiva urbanística, la iniciativa también abre el debate sobre la planificación territorial en escenarios de riesgo. La emergencia evidenció la necesidad de reubicar a comunidades asentadas en zonas vulnerables y de replantear el crecimiento urbano con criterios de seguridad y sostenibilidad. En ese sentido, el acompañamiento de Álvaro García Resta, actual asesor del Banco Interamericano de Desarrollo, aporta una dimensión técnica internacional que podría marcar un precedente en la forma como Montería enfrenta la reconstrucción.

El modelo de autogestión, si bien representa un desafío logístico y financiero, también se perfila como una herramienta de empoderamiento social. Permitir que las propias familias participen en la construcción de sus viviendas no solo disminuye costos, sino que refuerza la dignidad y el arraigo, dos elementos clave en procesos de reasentamiento. La experiencia comparada en América Latina demuestra que cuando las comunidades se involucran activamente, los proyectos adquieren mayor sostenibilidad en el tiempo.

No obstante, el éxito de esta apuesta dependerá de la articulación efectiva con el Gobierno Nacional y de la agilidad en la gestión de recursos. La transición de la emergencia a la recuperación estructural exige instrumentos financieros, acompañamiento técnico y garantías jurídicas que aseguren que las nuevas viviendas no reproduzcan condiciones de vulnerabilidad.

El anuncio de las 560 viviendas en Paz del Norte simboliza un paso concreto hacia la reconstrucción, pero también un reto de largo alcance: convertir la crisis en un punto de inflexión para ordenar el territorio y reducir el riesgo futuro. Si la iniciativa logra consolidarse, Montería podría sentar un precedente nacional sobre cómo enfrentar desastres naturales con soluciones participativas, planificadas y sostenibles.

En medio de la adversidad, la ciudad parece enviar un mensaje claro: la recuperación no será improvisada. Será estructural, participativa y orientada a garantizar que quienes lo perdieron todo puedan reconstruir no solo una casa, sino un proyecto de vida.

#CANAL CORDOBA

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