Oferta mundial de trigo podría ajustarse en 2026/27 pese a producción récord previa, advierte el Consejo Internacional de Cereales

El Consejo Internacional de Cereales (CIC) mantuvo su previsión para la producción mundial de trigo en la temporada 2025/26 en 842 millones de toneladas métricas, una cifra que supera el consumo estimado en 823 millones. Sin embargo, el organismo advirtió que las perspectivas iniciales para 2026/27 apuntan a un mercado más ajustado, con una posible reducción en la cosecha y un incremento sostenido de la demanda.
El informe mensual del CIC sugiere que, aunque las previsiones son aún provisionales, la próxima campaña podría enfrentar un equilibrio más frágil entre oferta y consumo. Este escenario contrasta con la relativa holgura observada en 2025/26, cuando el aumento de existencias contribuyó a la caída de precios internacionales y llevó a los futuros de trigo en Chicago a tocar mínimos de cinco años en octubre.
Desde una perspectiva de mercado, la combinación de cosechas abundantes y consumo moderado suele traducirse en presión bajista sobre los precios, beneficiando a países importadores pero reduciendo los márgenes de productores. No obstante, el posible ajuste en 2026/27 introduce un elemento de incertidumbre en la planificación agrícola global.
El panorama para el maíz presenta señales similares. El CIC mantuvo su proyección para la cosecha mundial de 2025/26 en 1.313 millones de toneladas, también por encima del consumo estimado en 1.298 millones. Sin embargo, bajo hipótesis iniciales de superficie sembrada y manteniendo los rendimientos actuales, la producción de la próxima temporada podría descender.
El comportamiento de estos dos granos es estratégico para la seguridad alimentaria mundial. El trigo es base de consumo humano en múltiples regiones, mientras que el maíz cumple un doble papel: alimento y componente clave en la industria pecuaria y energética. Cualquier variación significativa en su producción impacta cadenas de suministro, inflación de alimentos y estabilidad económica en países dependientes de importaciones.
El hecho de que el CIC no haya publicado aún datos detallados de oferta y demanda para 2026/27 —información que tradicionalmente se divulga en marzo— refleja el carácter preliminar del análisis. Las estimaciones finales dependerán de factores como condiciones climáticas, decisiones de siembra, evolución de conflictos geopolíticos y variaciones en costos de insumos.
Desde un enfoque periodístico, el mensaje central no es de alarma inmediata, sino de advertencia temprana. La campaña 2025/26 ofrece cierto colchón gracias a existencias superiores al consumo, pero el equilibrio podría tensionarse si las proyecciones de menor producción se materializan y la demanda mantiene su tendencia al alza.
En un contexto global marcado por volatilidad climática y transformaciones en el comercio agrícola, la anticipación se convierte en un factor clave. Los gobiernos, los productores y los mercados financieros seguirán de cerca las actualizaciones del CIC en los próximos meses, conscientes de que un ajuste en la oferta mundial de trigo y maíz puede repercutir directamente en precios, políticas agrícolas y estabilidad alimentaria.
El mercado internacional de granos, como demuestra este informe, opera bajo un delicado balance entre abundancia y escasez. Por ahora, las cifras confirman estabilidad en la temporada vigente; el desafío será sostenerla cuando las condiciones productivas comiencen a estrecharse.
#CANAL CORDOBA



