Irán asegura que su principal terminal petrolera sigue operativa tras bombardeo atribuido a Estados Unidos

Las autoridades de Irán afirmaron que las instalaciones petroleras de la Isla de Kharg, considerada el principal centro de exportación de crudo del país, permanecen intactas y continúan operando con normalidad tras el ataque aéreo atribuido a Estados Unidos ocurrido durante la madrugada del sábado.
El vicegobernador político de la provincia de Bushehr, Ehsan Yahanian, aseguró en declaraciones difundidas por la agencia Tasnim que, pese a las explosiones registradas en la zona, la infraestructura clave para la exportación de petróleo no sufrió daños y el flujo de crudo hacia los mercados internacionales se mantiene sin interrupciones.
Según el funcionario, el terminal petrolero de la isla —responsable de gran parte del suministro de hidrocarburos iraníes hacia el exterior— continúa plenamente operativo, mientras que las empresas energéticas que desarrollan actividades en el lugar mantienen sus operaciones con normalidad.
No obstante, Yahanian reconoció que algunas instalaciones militares y áreas vinculadas al aeropuerto de la isla sí resultaron afectadas durante el bombardeo, aunque estos daños no habrían comprometido la capacidad logística del enclave petrolero.
Otras fuentes oficiales citadas por la agencia iraní Mehr señalaron que la isla permanece bajo control total de las autoridades y que el ataque “no logró sus objetivos”, pese a las detonaciones que se escucharon en distintos puntos del complejo estratégico.
Las mismas fuentes indicaron que los sistemas de defensa aérea de la isla lograron reactivarse rápidamente después del ataque, lo que habría limitado el impacto sobre las instalaciones críticas. Además, afirmaron que todos los trabajadores vinculados al sector energético se encuentran a salvo.
De acuerdo con reportes difundidos por medios oficiales iraníes, los objetivos del bombardeo habrían sido las defensas aéreas del enclave, una base naval cercana, la torre de control del aeropuerto y un hangar utilizado para helicópteros.
La versión iraní contrasta con las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró a través de redes sociales que las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo uno de los bombardeos “más poderosos” registrados en Oriente Medio contra lo que describió como “objetivos militares” ubicados en la isla.
El mandatario también afirmó que Washington decidió no atacar directamente la infraestructura petrolera del enclave, pese a que la isla concentra cerca del 90 % del petróleo que Irán exporta al mercado internacional.
Trump advirtió, sin embargo, que esa decisión podría reconsiderarse si persisten las tensiones en el Golfo Pérsico, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio energético mundial.
Las declaraciones se producen en medio de un clima de creciente tensión regional, marcado por amenazas cruzadas entre Teherán y Washington. El Ejército iraní aseguró este sábado que responderá con contundencia si se producen nuevos ataques contra sus instalaciones energéticas.
En un mensaje difundido por medios estatales, mandos militares iraníes advirtieron que cualquier agresión contra su infraestructura petrolera podría desencadenar ataques contra “toda la infraestructura petrolera, económica y energética relacionada con Estados Unidos” en Oriente Medio.
La Isla de Kharg, situada a unos 25 kilómetros de la costa iraní, es considerada un punto neurálgico dentro de la economía del país. Allí se encuentra la principal terminal de carga de crudo y uno de los mayores centros de almacenamiento petrolero de la región.
Desde este enclave parten buques petroleros que transportan millones de barriles hacia distintos mercados internacionales, lo que convierte a la isla en una pieza clave dentro del sistema energético global.
Cualquier afectación significativa a su infraestructura podría tener repercusiones directas sobre los precios del petróleo y la estabilidad de los mercados energéticos internacionales.
Por esta razón, analistas geopolíticos consideran que los ataques contra objetivos estratégicos en esta zona representan un riesgo elevado de escalada militar y económica.
Mientras Irán insiste en que sus instalaciones petroleras permanecen intactas y operativas, la comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos, consciente de que cualquier alteración en el flujo de crudo desde el Golfo Pérsico podría generar efectos inmediatos en la economía global.
En este escenario, el episodio ocurrido en Kharg no solo refleja la persistencia de las tensiones entre Washington y Teherán, sino también la fragilidad de una región cuya estabilidad sigue siendo determinante para el equilibrio energético del planeta.
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