Agroeconómica

Precio de la leche en Colombia desata choque entre ganaderos y Gobierno por rezago frente a costos reales

El reciente incremento del 1,3% en el precio base de la leche al productor en Colombia ha reavivado un conflicto estructural entre el sector ganadero y el Gobierno Nacional, evidenciando una vez más las tensiones entre la política pública y la realidad económica del campo. La reacción de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), encabezada por José Félix Lafaurie Rivera, no solo cuestiona el ajuste en sí, sino que pone sobre la mesa un problema de fondo: la desconexión entre las fórmulas oficiales y los verdaderos costos de producción.

Desde una perspectiva técnica, el aumento resulta insuficiente frente a variables clave como la inflación acumulada de 2025 y el incremento del 23,7% en los costos de mano de obra, impulsado principalmente por el alza del salario mínimo. Esta brecha entre ingresos y costos no es menor, ya que impacta directamente a más de 350.000 familias ganaderas que dependen de la producción lechera, muchas de ellas ubicadas en zonas rurales donde las alternativas económicas son limitadas.

El debate trasciende el porcentaje del ajuste. En esencia, se trata de la sostenibilidad del modelo productivo. Mientras el productor recibe un pago que, según el gremio, no cubre los costos básicos, el consumidor final enfrenta precios al alza en los productos lácteos. Esta distorsión en la cadena de valor sugiere que los márgenes de rentabilidad se están concentrando en los eslabones intermedios y finales, debilitando la base productiva del sector.

A esto se suma un factor externo determinante: la apertura comercial. La degravación total de importaciones de productos lácteos provenientes de Estados Unidos incrementa la presión sobre los productores nacionales, quienes deben competir en condiciones desiguales frente a mercados con mayores niveles de subsidio y tecnificación. En este contexto, un ajuste marginal en el precio interno no solo resulta insuficiente, sino potencialmente riesgoso para la permanencia de pequeños y medianos ganaderos.

Desde el punto de vista institucional, la decisión del Ministerio de Agricultura de Colombia plantea interrogantes sobre la metodología utilizada para definir el precio base. Si bien existe una fórmula técnica establecida, su capacidad de reflejar las dinámicas actuales del sector parece limitada. Esto abre la discusión sobre la necesidad de revisar los mecanismos de fijación de precios, incorporando variables más sensibles a los cambios económicos y productivos.

El impacto de esta situación no debe subestimarse. Una reducción sostenida en la rentabilidad del productor puede traducirse en menor inversión, caída en la producción y, en el mediano plazo, un aumento en la dependencia de importaciones. Esto no solo afecta la economía rural, sino también la seguridad alimentaria del país.

En conclusión, el desacuerdo entre Fedegan y el Gobierno no es un episodio aislado, sino el reflejo de una problemática estructural en el sector agropecuario colombiano. La discusión sobre el precio de la leche debe ir más allá de ajustes marginales y avanzar hacia una política integral que garantice equilibrio en la cadena productiva, competitividad frente a mercados internacionales y condiciones dignas para quienes sostienen la producción en el campo.

#CANAL CORDOBA

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