Violencia en Jamundí: entre riñas y sicariato, la inseguridad que no da tregua

La balacera ocurrida en una vivienda del municipio de Jamundí durante la noche del Jueves Santo deja en evidencia una preocupante realidad: la violencia urbana sigue infiltrándose incluso en espacios privados y momentos destinados a la convivencia. Cuatro personas heridas, dos de ellas en estado crítico, reflejan la gravedad de un hecho que aún se debate entre una riña y un posible ataque sicarial.
La incertidumbre sobre las causas —si fue un conflicto espontáneo o un atentado premeditado— revela una falla estructural en la seguridad. Cuando la violencia puede escalar de una discusión a un tiroteo, o cuando sicarios pueden actuar con facilidad en zonas residenciales, queda claro que las estrategias actuales no están siendo suficientes para contener estos fenómenos.
Además, este caso pone sobre la mesa la vulnerabilidad de comunidades enteras frente a dinámicas delictivas que parecen normalizarse. El uso de armas de fuego, la posible participación de motociclistas armados y la gravedad de las heridas evidencian un patrón que se repite en distintas regiones del país, especialmente en el Valle del Cauca.
Más allá de la investigación judicial, que deberá esclarecer los móviles del ataque, es fundamental replantear las políticas de seguridad ciudadana. No basta con reaccionar ante los hechos; se requiere prevención, control efectivo del porte ilegal de armas y fortalecimiento del tejido social. De lo contrario, la violencia seguirá irrumpiendo en la cotidianidad de los ciudadanos, incluso en los momentos en que más se busca tranquilidad.
#CANAL CORDOBA



