GOLPE AL NARCOTRÁFICO Y LA CORRUPCIÓN: ANT recupera 995 hectáreas en Córdoba para familias campesinas

En un operativo de gran impacto para la Reforma Agraria en el departamento, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) anunció la recuperación material de 995 hectáreas de terreno. Estos predios, que durante décadas estuvieron vinculados a figuras del narcotráfico, paramilitarismo y corrupción, serán destinados ahora a comunidades rurales, pueblos indígenas y asociaciones de pescadores.
La intervención, liderada por el director de la entidad, Juan Felipe Harman, se concentra en predios que anteriormente estaban en manos de estructuras ilegales o personajes con deudas pendientes ante la justicia, permitiendo que estas tierras de alta aptitud productiva regresen al dominio del Estado para beneficio social.
De manos ilegales a proyectos productivos
Entre los bienes recuperados destacan tierras que pertenecieron a excongresistas condenados y antiguos jefes de estructuras criminales. En las zonas rurales de Montería y Valencia, se concretaron entregas simbólicas que marcan un cambio en la tenencia de la tierra en la región.
Detalles clave de la recuperación:
Municipios impactados: Valencia (con la recuperación de 39 predios), Montería, Pueblo Nuevo y Buenavista.
Predios emblemáticos: Se destaca la recuperación del predio “No hay como Dios” (22 hectáreas) en Montería, anteriormente vinculado a Otto Bula, el cual fue entregado a la comunidad indígena del pueblo Zenú.
Destino de las tierras: Las hectáreas se adjudicarán a familias campesinas damnificadas por la reciente ola invernal y a organizaciones sociales para el fortalecimiento de la soberanía alimentaria.
Reactivación del campo cordobés
Este operativo hace parte de la estrategia nacional que busca recuperar baldíos de la nación y bienes en extinción de dominio para integrarlos a la economía legal. Según la ANT, el objetivo no es solo entregar el título, sino garantizar que los nuevos propietarios tengan acceso a créditos bancarios y asistencia técnica para cultivar.
Las comunidades beneficiarias, muchas de ellas agremiadas en asociaciones locales, celebraron la medida como un acto de justicia histórica. «Ahora podremos presentar garantías a los bancos para cultivar nuestras propias tierras», afirmó uno de los líderes campesinos durante la jornada de entrega.



