Montería

Albergues al límite: la prueba de gestión y dignidad en medio de la emergencia en Montería

La emergencia por inundaciones en Montería ha trasladado el epicentro de la crisis a los alojamientos temporales, donde hoy se concentra el mayor desafío logístico y social del municipio. Más de 5.400 personas permanecen en puntos habilitados en el casco urbano, y la capacidad instalada —que alcanza 5.865 cupos incluyendo la zona rural— refleja un nivel de ocupación cercano al límite. En este escenario, la administración municipal enfrenta una prueba decisiva: garantizar condiciones dignas y sostenibles mientras la emergencia evoluciona día a día.

Desde el primer momento, la Alcaldía dispuso personal permanente en cada alojamiento temporal para asegurar alimentación, atención en salud, acompañamiento psicosocial y registro oficial de damnificados a través del RUFE. Esta estrategia busca no solo atender necesidades inmediatas, sino mantener un control institucional que permita planificar la respuesta a corto y mediano plazo.

El dato más revelador no es únicamente el número de personas albergadas, sino la dinámica cambiante de las cifras. Los registros varían diariamente por la llegada de nuevos damnificados, traslados internos y procesos de reunificación familiar. Esa movilidad obliga a un monitoreo constante para evitar desbordamientos, garantizar equidad en la distribución de recursos y prevenir tensiones sociales derivadas del hacinamiento.

En contextos de emergencia, los alojamientos temporales se convierten en espacios de vulnerabilidad múltiple. No se trata solo de proveer un techo provisional, sino de asegurar condiciones sanitarias adecuadas, acceso continuo a servicios médicos y atención psicosocial que mitigue el impacto emocional del desplazamiento forzado. La experiencia internacional demuestra que cuando estos componentes fallan, las consecuencias pueden ser más graves que el desastre natural inicial.

La administración local, liderada por el alcalde Hugo Kerguelén García, ha insistido en que la prioridad es proteger la vida y brindar atención digna a cada familia afectada. El mensaje político es claro: la respuesta debe centrarse en la persona. Sin embargo, el reto operativo es enorme. Mantener un sistema de albergues cercano a su capacidad máxima implica coordinación constante entre las áreas de salud, gestión del riesgo, desarrollo social y logística.

El registro de damnificados mediante el RUFE no es un trámite menor. Este proceso permite organizar la información, evitar duplicidades y proyectar necesidades futuras de ayudas, subsidios o programas de reconstrucción. La trazabilidad de los datos será clave cuando la emergencia entre en una fase de recuperación más estructural.

Desde una perspectiva periodística, el análisis debe ir más allá del parte oficial. La pregunta central es si el modelo de atención actual es sostenible en el tiempo. Las inundaciones pueden prolongarse, y la permanencia en albergues por periodos extendidos suele generar desgaste institucional y social. La capacidad de respuesta inmediata es importante, pero la planificación para una transición ordenada hacia soluciones definitivas será determinante.

La alta ocupación también pone de relieve la urgencia de estrategias de prevención y ordenamiento territorial que reduzcan la exposición de las comunidades a eventos climáticos extremos. Cada emergencia reiterada incrementa los costos humanos y financieros, y convierte a los albergues en una solución recurrente en lugar de excepcional.

Montería enfrenta hoy un desafío complejo: administrar la urgencia sin perder de vista la dignidad. Garantizar alimentación, salud, acompañamiento psicosocial y condiciones básicas de bienestar es una obligación institucional, pero también una señal de cohesión social en tiempos de crisis.

Entre cifras que cambian a diario y familias que buscan estabilidad, los alojamientos temporales se han convertido en el termómetro de la gestión pública local. Allí se mide no solo la capacidad operativa del Estado, sino su compromiso con la protección integral de quienes lo han perdido todo. La emergencia continúa, y con ella la responsabilidad de sostener una respuesta que combine eficiencia, humanidad y visión de futuro.

#CANAL CORDOBA

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba