Agroeconómica

Exportaciones en noviembre confirman el giro de la economía colombiana: caen los combustibles, resisten el agro y la industria

Las exportaciones colombianas cerraron noviembre de 2025 con una señal de alerta para la economía nacional: una caída de 2,7 % frente al mismo mes del año anterior, al totalizar US$4.016,6 millones FOB, según cifras oficiales del Dane y la Dian. Aunque el retroceso no fue abrupto, sí volvió a evidenciar la fragilidad estructural del comercio exterior colombiano, aún altamente dependiente de los combustibles y los productos minero-energéticos.

El principal responsable del resultado negativo fue, una vez más, el grupo de combustibles y productos de las industrias extractivas, que incluye petróleo crudo, sus derivados y carbón. Este bloque exportador alcanzó en noviembre US$1.421,4 millones FOB, lo que representó una fuerte contracción del 26 % frente a noviembre de 2024. La caída no solo tuvo un impacto estadístico, sino que reflejó un contexto internacional adverso, marcado por menores precios, ajustes en la demanda global y una transición energética que empieza a sentirse con más fuerza en las economías exportadoras de hidrocarburos.

Dentro de este grupo, el desplome del carbón fue determinante. Las exportaciones de hulla, coque y briquetas se redujeron en más de 47 %, restando 18,4 puntos porcentuales a la variación total de las exportaciones del país. Se trata de un golpe directo a uno de los productos históricamente más relevantes para la balanza comercial colombiana y para varias regiones productoras que dependen de este renglón.

Sin embargo, el panorama no es completamente desalentador. En contraste con la caída de los combustibles, los sectores agropecuario, de alimentos y bebidas, así como el de manufacturas, continúan mostrando un desempeño sólido y creciente, convirtiéndose en un amortiguador clave del choque externo.

Durante noviembre, las exportaciones agropecuarias alcanzaron US$1.353,7 millones FOB, con un notable crecimiento anual del 39,8 %. Productos tradicionales del campo colombiano, pero con mayor valor agregado y posicionamiento internacional, lideraron este avance. El café sin tostar incrementó sus ventas externas en 84,4 %, mientras que el banano registró un crecimiento del 37,1 %, confirmando el buen momento de la agroindustria en los mercados internacionales.

El sector de manufacturas también aportó señales positivas. Con exportaciones por US$927,4 millones FOB, mostró un crecimiento impulsado principalmente por maquinaria, equipos de transporte y productos químicos, rubros que evidencian una mayor sofisticación productiva y una lenta pero constante diversificación de la canasta exportadora.

Este comportamiento mixto se refleja con mayor claridad al observar el balance acumulado del año. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas sumaron US$45.655,2 millones FOB, con un crecimiento de 1,3 % frente al mismo periodo del año anterior. Aunque modesto, el resultado es positivo y se explica casi exclusivamente por el fuerte avance del sector agropecuario, que creció más de 30 % en lo corrido del año, mientras que el sector de combustibles continúa en terreno negativo.

El mensaje que deja este panorama es contundente. Por un lado, la economía colombiana sigue siendo vulnerable a los vaivenes de los commodities tradicionales, en especial del petróleo y el carbón, cuyos ciclos de precios y demanda siguen determinando el comportamiento global de las exportaciones. Por otro, el crecimiento sostenido del agro y de las manufacturas muestra que el país avanza —aunque aún de forma desigual— hacia una estructura exportadora más diversificada.

Para Colombia, una economía con fuerte vocación agroindustrial y potencial manufacturero, este escenario plantea desafíos y oportunidades. La coyuntura refuerza la necesidad de políticas públicas que incentiven la producción con mayor valor agregado, la innovación, la infraestructura logística y el acceso a mercados internacionales, reduciendo la dependencia de los recursos extractivos.

En noviembre, las cifras dejaron claro que el viejo modelo exportador sigue pesando, pero también que el nuevo motor ya está en marcha. El reto será acelerar esa transición antes de que las caídas del sector minero-energético sigan arrastrando el balance comercial del país.

#CANAL CORDOBA

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