Colombia

Alerta por volcán de lodo en Urabá activa monitoreo preventivo en Córdoba

La reciente actividad eruptiva de un volcán de lodo en inmediaciones de la planta de tratamiento del acueducto de San Juan de Urabá encendió las alarmas en la región Caribe y llevó a la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) a emitir una alerta preventiva para varios municipios del departamento de Córdoba.

Aunque hasta el momento no se reportan personas lesionadas, las autoridades locales ordenaron la evacuación preventiva de viviendas cercanas al cráter ante la posibilidad de nuevas reactivaciones. La decisión, según fuentes oficiales, responde a criterios técnicos de gestión del riesgo y busca evitar consecuencias mayores en caso de que la actividad aumente.

Los volcanes de lodo son fenómenos relativamente frecuentes en la región Caribe colombiana y forman parte del llamado Cinturón del Sinú, una franja geológica que se extiende desde el Golfo de Urabá hasta Barranquilla. Se originan por la acumulación de sedimentos, gases y presión subterránea que provocan deformaciones en el terreno y expulsión de material lodoso. Aunque no presentan la peligrosidad explosiva de un volcán magmático, sí pueden generar daños estructurales, afectaciones ambientales y riesgos para comunidades cercanas.

En Córdoba existen antecedentes de este tipo de actividad en municipios como Los Córdobas, Puerto Escondido, Moñitos, San Bernardo del Viento, San Antero, Canalete y Valencia. Por ello, la CVS intensificó el seguimiento técnico a través de su Grupo de Cambio Climático y Gestión del Riesgo y solicitó el acompañamiento del Servicio Geológico Colombiano, con el fin de evaluar escenarios y definir medidas preventivas basadas en criterios científicos.

Desde una perspectiva periodística, la situación pone en evidencia la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo geológico en una región donde los fenómenos naturales, aunque conocidos, suelen ser subestimados hasta que generan emergencias. La prevención, en este contexto, no solo depende de la reacción institucional sino también de la planificación territorial y del control sobre asentamientos en zonas con antecedentes geodinámicos.

La proximidad del evento a una planta de tratamiento de agua agrega un elemento adicional de preocupación. Si bien no se han confirmado afectaciones al servicio, cualquier alteración en infraestructura estratégica puede impactar a cientos de familias y agravar escenarios de vulnerabilidad.

La CVS ha reiterado que cualquier eventual cambio será comunicado oportunamente a los Consejos Municipales y Departamentales de Gestión del Riesgo, así como a la comunidad. No obstante, el episodio reabre el debate sobre la preparación regional frente a amenazas naturales recurrentes y la necesidad de integrar la información científica en los planes de ordenamiento territorial.

Más allá del evento puntual en San Juan de Urabá, la alerta funciona como recordatorio de que el Caribe colombiano convive con dinámicas geológicas activas. La diferencia entre una anécdota geológica y una emergencia mayor suele radicar en la anticipación. En ese sentido, el monitoreo permanente y la coordinación interinstitucional serán determinantes para evitar que el fenómeno trascienda de la prevención a la tragedia.

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