Agroeconómica

Alerta veterinaria: calor y parásitos ponen en riesgo a más del 70% de mascotas durante la temporada

El aumento de las temperaturas durante marzo y la temporada de vacaciones ha encendido las alarmas entre expertos en salud animal. De acuerdo con advertencias respaldadas por compañías del sector como Gabrica, más del 70% de perros y gatos podrían enfrentar riesgos asociados al calor extremo y a la proliferación de parásitos, dos factores que, combinados, representan una amenaza significativa para su bienestar.

El golpe de calor se posiciona como uno de los peligros más críticos. A diferencia de los humanos, los perros y gatos tienen una capacidad limitada para regular su temperatura corporal, lo que los hace especialmente vulnerables en ambientes calurosos y húmedos. La exposición prolongada al sol, la falta de hidratación o incluso paseos en horas de alta radiación pueden desencadenar síntomas graves como jadeo excesivo, debilidad, vómito e incluso fallas orgánicas.

Pero el calor no actúa solo. Las altas temperaturas y la humedad crean el entorno perfecto para la reproducción acelerada de parásitos externos como pulgas y garrapatas. Una sola pulga puede poner hasta 50 huevos diarios, lo que facilita infestaciones en cuestión de días. Más allá de la incomodidad que generan —picazón, irritación o lesiones en la piel—, estos parásitos son vectores de enfermedades como la Ehrlichiosis y la Babesiosis, afecciones que pueden comprometer seriamente la salud de las mascotas e incluso tener implicaciones para los humanos.

El riesgo aumenta durante los viajes y las actividades al aire libre, típicas de esta época. Parques, zonas rurales y playas, aunque atractivos para compartir con las mascotas, suelen ser focos de infestación parasitaria. En estos entornos, el contacto con otros animales o superficies contaminadas incrementa la probabilidad de contagio.

Frente a este panorama, los especialistas insisten en que la prevención es la herramienta más efectiva. Mantener a las mascotas bien hidratadas, proporcionar espacios frescos y ventilados, y evitar salidas en las horas más calurosas del día son medidas básicas pero fundamentales. A esto se suma el uso de tratamientos antiparasitarios preventivos, que ayudan a controlar la presencia de pulgas y garrapatas antes de que se conviertan en un problema mayor.

Asimismo, el uso de soluciones que permitan la reposición de electrolitos puede ser clave en casos de exposición prolongada al calor, especialmente en animales activos o de razas más sensibles a las altas temperaturas. Estas medidas no solo protegen la salud inmediata de las mascotas, sino que también evitan complicaciones que podrían derivar en emergencias veterinarias.

Más allá de las recomendaciones puntuales, este tipo de alertas pone sobre la mesa una realidad más amplia: el cuidado de las mascotas requiere una atención constante y adaptada a las condiciones del entorno. Las temporadas de calor, en particular, exigen un mayor nivel de responsabilidad por parte de los dueños, quienes deben anticiparse a los riesgos y actuar de manera preventiva.

En definitiva, el bienestar animal durante estas semanas depende en gran medida de decisiones cotidianas. Lo que para los humanos puede ser un día soleado y propicio para salir, para perros y gatos puede convertirse en un escenario de alto riesgo si no se toman las precauciones necesarias. La clave está en entender que el cuidado responsable no es opcional, sino esencial para garantizar que la temporada de descanso no termine en una situación de emergencia.

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