Agroeconómica

Leche en polvo adulterada prende alarmas: INVIMA destapa red de falsificación que amenaza la salud de miles de colombianos

El hallazgo de un lote falsificado de leche en polvo en el mercado colombiano desató una fuerte alerta sanitaria nacional. El INVIMA confirmó la circulación ilegal de un producto que, pese a portar un empaque casi idéntico al original, no fue fabricado por la empresa titular del registro sanitario. La advertencia, que involucra directamente al producto “Leche en polvo entera fortificada con vitaminas A y D3” de la marca Induleche, ha encendido las alarmas sobre la fragilidad de los canales de distribución y la persistencia de redes de adulteración que ponen en riesgo la salud pública.

La autoridad sanitaria identificó que la presentación de 800 gramos con lote 1J120525 y fecha de vencimiento 12 de mayo de 2026 no corresponde al proceso oficial de producción. La empresa Indulacteos de Colombia S.A.S., propietaria de la marca, denunció que el empaque falsificado presenta diferencias evidentes en diseño, tipografías, colorimetría, estructura gráfica y codificación. Uno de los elementos más llamativos es un error ortográfico en la frase “Industria ColomNIANA”, un indicio contundente de alteración que, sin embargo, podría pasar desapercibido para el consumidor común.

El riesgo es grave y multidimensional. Además de engañar al comprador, estos productos fraudulento carecen de controles sanitarios, no tienen trazabilidad y podrían contener sustancias o ingredientes dañinos para la salud. En un país donde la leche en polvo es un alimento de consumo masivo —especialmente en hogares de bajos ingresos y zonas rurales— la presencia de imitaciones en el mercado representa una amenaza directa a la seguridad alimentaria y a la confianza en los sistemas de vigilancia sanitaria.

La alerta del INVIMA solicita a tenderos, distribuidores y grandes superficies suspender de inmediato cualquier comercialización de ese lote sospechoso. Las entidades territoriales, por su parte, fueron instruidas a realizar inspecciones, decomisos y controles en puntos de venta, bodegas y corredores comerciales. La institución también invitó a los consumidores a reportar cualquier producto con características irregulares, reforzando la importancia de la participación ciudadana en la lucha contra la adulteración de alimentos.

Más allá del caso puntual, esta situación expone un problema mayor: la creciente sofisticación de redes ilegales dedicadas a falsificar alimentos y bebidas. Si bien Colombia ha avanzado en controles y trazabilidad, la aparición frecuente de productos adulterados revela vacíos en inspección, vigilancia y monitoreo que deben ser corregidos con urgencia. La seguridad alimentaria no depende solo del INVIMA, sino también de la capacidad del sector privado para blindar su cadena logística y de la educación del consumidor para identificar señales de alerta.

El caso Induleche abre una discusión necesaria sobre el fortalecimiento del sistema de vigilancia sanitaria, la inversión en tecnologías para trazabilidad, la regulación más estricta del comercio informal y la necesidad de sanciones ejemplares para quienes se lucran poniendo en riesgo la salud de la población. La confianza del consumidor es un pilar fundamental en la industria alimentaria, y cada producto falsificado que logra llegar a los estantes representa una grieta en ese pilar.

Por ahora, el llamado del INVIMA es claro: no consumir el producto del lote falsificado y reportar cualquier evidencia de circulación. Pero el desafío real será garantizar que este episodio no se repita. La salud de miles de familias colombianas depende de ello.

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