Colombia

Ataques armados en Caquetá reavivan la alerta por la persistencia de las disidencias de las Farc

La violencia asociada a los grupos armados ilegales volvió a sacudir al departamento del Caquetá tras una serie de ataques casi simultáneos que tuvieron como blanco a la Fuerza Pública y a la población civil. En hechos atribuidos a disidencias de las Farc, dos patrulleros de la Policía Nacional resultaron heridos durante un hostigamiento contra la estación policial del centro poblado de Río Negro, en jurisdicción de Puerto Rico, mientras que en Florencia se registró un atentado con explosivos frente a una vivienda en un sector residencial.

El ataque armado en Río Negro dejó lesionados a los patrulleros Carlos Lozano, quien recibió un impacto de bala en el tórax izquierdo, y José Delgado, con una herida en el hombro izquierdo. Ambos uniformados fueron trasladados a centros asistenciales y permanecen bajo atención médica, en hechos que evidencian la vulnerabilidad de las unidades policiales en zonas rurales donde persiste la presencia de estructuras armadas ilegales.

La Gobernación del Caquetá confirmó los acontecimientos a través de un pronunciamiento oficial, en el que aseguró que se mantiene un despliegue reforzado de la Fuerza Pública para garantizar la seguridad y el control del territorio. Asimismo, hizo un llamado a la ciudadanía a mantener la calma, mientras avanzan las acciones operativas para dar con los responsables.

De forma paralela, la capital departamental tampoco fue ajena a la escalada violenta. En el barrio El Cunduy, en Florencia, un artefacto explosivo fue detonado frente a una vivienda, generando pánico entre los habitantes del sector. Aunque no se reportaron personas heridas ni víctimas mortales, el atentado encendió las alertas de las autoridades y puso en evidencia que el accionar de estos grupos no se limita a zonas apartadas, sino que también busca impactar áreas urbanas para sembrar temor.

Estos hechos se inscriben en un contexto de hostigamientos recurrentes contra la Fuerza Pública en el norte del Caquetá, una región estratégica por su ubicación y características geográficas, históricamente utilizada por grupos armados ilegales para movilidad, refugio y control de economías ilícitas. La persistencia de estas acciones demuestra que, pese a los esfuerzos institucionales, las disidencias de las Farc mantienen capacidad operativa y voluntad de confrontación.

Más allá del balance inmediato de heridos y daños materiales, los ataques plantean interrogantes de fondo sobre la seguridad en territorios donde el Estado enfrenta enormes desafíos para ejercer control efectivo. Para las comunidades locales, estos episodios no solo representan un riesgo físico, sino también un golpe a la confianza y a la tranquilidad cotidiana.

Las autoridades departamentales anunciaron que continúan los operativos de búsqueda y persecución contra los responsables, así como el refuerzo de la presencia militar y policial en los municipios más afectados. Sin embargo, la reiteración de este tipo de hechos vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de una estrategia integral que combine acciones de seguridad, inversión social y fortalecimiento institucional, como única vía para reducir de manera sostenible la influencia de los grupos armados ilegales en regiones históricamente golpeadas por el conflicto.

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