Cámara de Comercio de Montería activa plan de choque para rescatar la economía tras inundaciones en Córdoba

En un contexto marcado por las pérdidas económicas, el cierre temporal de negocios y la incertidumbre financiera de cientos de familias, la Cámara de Comercio de Montería presentó un plan integral de reactivación económica dirigido a mitigar el impacto de las recientes inundaciones en la margen izquierda de la ciudad y en varios municipios del departamento de Córdoba. La estrategia, liderada por su presidente ejecutivo, Álvaro Segrith Sepúlveda, propone una intervención estructurada en cuatro frentes clave que buscan no solo aliviar la crisis inmediata, sino también sentar bases para una recuperación sostenible.
La magnitud de la emergencia obligó al gremio empresarial a actuar con rapidez. Comerciantes, pequeños productores y microempresarios han denunciado dificultades para acceder a capital de trabajo, caída en las ventas y acumulación de obligaciones financieras. Ante este panorama, el primer eje del plan se concentra en facilitar acceso a financiación con condiciones especiales, una demanda reiterada por el sector productivo.
Mediante un convenio con el Fondo Nacional de Garantías, se habilitaron créditos de hasta 45 millones de pesos con respaldo estatal, reduciendo el riesgo para las entidades financieras y ampliando las posibilidades de aprobación. A esto se suma un acuerdo con el Banco Agrario de Colombia que contempla períodos de gracia de mínimo cuatro meses y una tasa de interés compensada hasta en ocho puntos por la propia Cámara. El esquema permite que el empresario reciba liquidez inmediata, reactive operaciones y empiece a pagar cuando su flujo de caja comience a estabilizarse. En términos económicos, se trata de una apuesta por oxigenar al tejido empresarial antes de que la cartera vencida derive en cierres definitivos.
El segundo frente apunta a la dinamización del mercado. Más allá del crédito, la recuperación requiere consumidores activos y nuevos canales de comercialización. Por ello, se anunció una campaña de promoción comercial que incluirá publicidad dirigida a visibilizar los negocios afectados, una rueda de negocios y la feria “Conexión Emprende”. Este espacio busca conectar a emprendedores con compradores potenciales y generar alianzas estratégicas a mediano y largo plazo. Como incentivo adicional, se entregarán bonos de consumo para estimular la asistencia y el movimiento económico durante el evento.
El componente rural constituye el tercer eje del plan. Las inundaciones no solo golpearon al comercio urbano, sino también a pequeños productores agrícolas que perdieron cultivos, insumos y herramientas. A partir de marzo, tras un proceso de caracterización, se iniciará la entrega de semillas, preparación de tierras y asistencia técnica especializada. Este punto resulta crucial en un departamento donde buena parte de la economía depende de la actividad agropecuaria. La reactivación del campo, en consecuencia, impacta de manera directa en la seguridad alimentaria y en la generación de empleo.
Finalmente, el programa contempla un mecanismo de salvamento empresarial orientado a evitar quiebras masivas. A través del Centro de Conciliación y Arbitraje, los comerciantes podrán acogerse al régimen de recuperación económica e insolvencia, negociar con proveedores, reestructurar deudas bancarias y alcanzar acuerdos que prevengan embargos o procesos judiciales. En un escenario de crisis, esta herramienta jurídica puede marcar la diferencia entre la continuidad y el cierre definitivo de una empresa.
La iniciativa refleja una comprensión integral de la emergencia: no basta con otorgar créditos si no se dinamiza el mercado; no se puede hablar de recuperación sin atender al sector rural; y cualquier plan de choque quedaría incompleto sin mecanismos legales que protejan a los empresarios sobreendeudados. La apuesta de la Cámara combina liquidez, promoción, asistencia técnica y respaldo jurídico en un modelo que busca equilibrar urgencia y sostenibilidad.
No obstante, el desafío será la ejecución efectiva y la capacidad de articulación con autoridades locales y nacionales. La rapidez en los desembolsos, la transparencia en la asignación de beneficios y el acompañamiento técnico constante serán determinantes para que la estrategia no se quede en el papel. En momentos en que la resiliencia económica de Córdoba es puesta a prueba por factores climáticos cada vez más frecuentes, el éxito de este plan podría convertirse en un referente regional sobre cómo enfrentar desastres naturales con herramientas financieras, comerciales y jurídicas coordinadas.
La reactivación no será inmediata ni automática, pero la implementación de un plan estructurado representa un primer paso firme para devolver estabilidad al aparato productivo y proteger el empleo en una de las zonas más afectadas por la emergencia invernal.
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