China lidera el auge de la carne colombiana y redefine el mapa exportador del sector bovino

El sector ganadero colombiano vive uno de sus momentos más decisivos en el escenario internacional. Más allá de los tradicionales renglones exportadores como el café, las flores y el petróleo, la carne bovina se ha consolidado como un producto estratégico en el comercio exterior, con China como protagonista indiscutible de esta expansión.
Colombia ocupa hoy el puesto 13 a nivel mundial en inventario bovino, con más de 30 millones de cabezas, una cifra que respalda su capacidad productiva y su potencial exportador. Este músculo ganadero ha permitido que el país no solo garantice el abastecimiento interno, sino que también gane terreno en mercados de alta demanda de proteína animal.
El gigante asiático encabeza el listado de destinos de la carne colombiana, con 18.770 toneladas netas exportadas en 2025, un mercado que antes de 2023 prácticamente no figuraba en el radar comercial del país. Este crecimiento no es menor: China concentra el mayor volumen de ventas y se ha convertido en un socio clave para la rentabilidad del sector, impactando directamente a más de 650.000 productores, de los cuales 582.000 son pequeños ganaderos.
La diversificación de destinos también refleja una estrategia deliberada. Tras el cierre del mercado venezolano en 2009, el sector se vio obligado a reconfigurar su mapa comercial. Hoy, además de China, figuran Argelia y Rusia como compradores relevantes, lo que evidencia una expansión hacia África y Europa. En América Latina destacan Chile y El Salvador, mientras que países como Líbano, Curazao, Gabón, Arabia Saudita y Egipto completan el top 10 de destinos.
Según Fedegán, esta apertura responde a una lógica pragmática: la mayoría de los principales destinos no tienen Tratado de Libre Comercio con Colombia y presentan menores exigencias sanitarias en comparación con mercados como Estados Unidos o la Unión Europea, donde los requisitos técnicos han dificultado el acceso.
Sin embargo, el auge exportador no está exento de tensiones internas. El reciente debate sobre un eventual bloqueo a las exportaciones, planteado por el presidente Gustavo Petro en medio de la crisis ambiental en Córdoba —principal región productora de carne bovina— ha generado inquietud en el gremio. Desde Fedegán advierten que una restricción sería contraproducente, ya que las exportaciones representan apenas el 8 % de la producción total y el alza en los precios internos obedece más a una mayor demanda local que a la dinámica internacional.
El riesgo, según analistas del sector, radica en perder espacios conquistados con esfuerzo en mercados altamente competitivos. Países como Brasil, Uruguay y Argentina —históricos gigantes de la carne— estarían listos para ocupar cualquier vacío que deje Colombia. En comercio internacional, los espacios no permanecen vacantes por mucho tiempo.
La previsión para el presente año apunta a un comportamiento similar al de 2025, especialmente en el primer semestre, condicionado por la tendencia bajista del dólar en Colombia, factor que puede influir en la competitividad exportadora.
El desafío del sector bovino colombiano no solo consiste en mantener su crecimiento, sino en consolidar una política comercial coherente que combine expansión internacional, sostenibilidad ambiental y estabilidad de precios internos. La carne colombiana ya tiene vitrina en el mercado global; ahora el reto es asegurar que esa presencia se traduzca en desarrollo sostenible para miles de familias rurales y en una estrategia de largo plazo que no dependa únicamente de coyunturas externas.
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