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Colombia busca desescalar la crisis con Ecuador en medio de tensiones comerciales y reclamos por seguridad fronteriza

En un intento por contener una crisis que amenaza con profundizar el deterioro de las relaciones bilaterales, una delegación de alto nivel del Gobierno colombiano viajó este viernes a Quito para abrir un canal de diálogo directo con Ecuador. La visita, encabezada por la canciller Rosa Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se produce en un momento especialmente sensible, marcado por un choque arancelario, decisiones energéticas retaliatorias y fuertes señalamientos políticos que han puesto en jaque el comercio y la cooperación entre ambos países.

El conflicto estalló formalmente el pasado 1 de febrero, cuando Colombia y Ecuador comenzaron a aplicarse mutuamente aranceles del 30 % a sus intercambios comerciales. La medida fue el punto más visible de una tensión que venía gestándose tras declaraciones del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, quien cuestionó la gestión colombiana frente al crimen organizado que opera en la frontera común, una de las zonas más complejas y vulnerables de la región.

Desde entonces, la confrontación escaló rápidamente del plano discursivo al económico. Como respuesta inicial, Colombia suspendió la exportación de energía eléctrica hacia Ecuador, una decisión con impacto directo en el sistema energético del vecino país. Quito, a su vez, elevó en un 900 % las tarifas por el transporte de crudo colombiano a través de su sistema de oleoductos, una medida que Bogotá calificó como desproporcionada y contraria al espíritu de cooperación histórica entre ambas naciones.

Este cruce de sanciones ha encendido las alarmas en sectores productivos, comerciales y energéticos a ambos lados de la frontera. Empresarios, transportadores y comunidades fronterizas han sido los primeros afectados por un conflicto que amenaza con golpear el empleo, encarecer los bienes y debilitar economías locales que dependen, en gran medida, del intercambio binacional.

Según la Cancillería colombiana, la agenda de conversaciones en Quito se enfocará en dos ejes centrales: seguridad y defensa, considerados el núcleo del desacuerdo, y la reactivación de los flujos comerciales, fronterizos y energéticos. El Gobierno colombiano apuesta por un entendimiento que permita levantar los aranceles, normalizar las relaciones económicas y establecer mecanismos conjuntos para enfrentar el crimen transnacional que opera en la zona limítrofe.

Más allá de los números y las tarifas, la visita refleja la urgencia de evitar que una crisis coyuntural derive en un quiebre estructural de la relación bilateral. Colombia y Ecuador comparten no solo una extensa frontera, sino también desafíos comunes en materia de seguridad, migración, contrabando y narcotráfico, problemas que difícilmente pueden abordarse desde la confrontación.

El viaje de la delegación colombiana a Quito representa, así, una apuesta por la diplomacia en un escenario de alta tensión. El éxito o fracaso de este diálogo no solo definirá el rumbo inmediato del comercio y la energía entre ambos países, sino que marcará el tono de la cooperación regional frente a amenazas que trascienden las fronteras y exigen respuestas coordinadas, más allá de los aranceles y las retaliaciones.

#CANAL CORDOBA

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