Colombia cierra 2025 fuera del top 10: el ranking FIFA confirma avances, pero también límites

El último ranking FIFA de 2025 dejó a la Selección Colombia en la posición 13 del mundo, un lugar que, lejos de ser anecdótico, resume con precisión el momento del fútbol colombiano: un equipo competitivo, respetado y estable, pero aún sin el peso suficiente para irrumpir definitivamente entre las grandes potencias del planeta. La clasificación no solo ordena selecciones; ordena relatos, y el de Colombia sigue siendo el de una promesa que se consolida, pero que todavía no termina de romper el techo histórico que la separa del selecto top 10.
Desde una mirada estrictamente periodística, el puesto 13 no puede calificarse como un fracaso. Colombia terminó el año dentro del grupo de las 15 mejores selecciones del mundo, superando a países con tradición y títulos, y reafirmando su condición de protagonista habitual en el contexto sudamericano. El proceso encabezado por Néstor Lorenzo logró continuidad, resultados positivos y una identidad reconocible: orden táctico, solidez defensiva y una generación de futbolistas que compite en ligas de alto nivel. Ese mérito es innegable.
Sin embargo, el ranking también funciona como una herramienta incómoda de contraste. Mientras selecciones como España, Argentina y Francia consolidaron su hegemonía con regularidad frente a rivales de primer nivel, Colombia se mantuvo en una franja intermedia, donde los triunfos sostienen la posición, pero no alcanzan para dar el salto definitivo. En otras palabras, la Tricolor no retrocedió, pero tampoco avanzó cuando el contexto parecía favorable.
El análisis de fondo revela que el problema no está en la cantidad de partidos ganados, sino en el peso específico de esos resultados. El sistema de puntuación FIFA premia con mayor fuerza los triunfos ante selecciones de élite y en competencias oficiales. Colombia mostró solidez frente a rivales directos y de menor jerarquía, pero quedó en deuda en los duelos que marcan jerarquía internacional. Esa diferencia explica por qué el equipo cerró el año estable, pero estancado.
Desde el ángulo institucional, el puesto 13 también tiene consecuencias prácticas. No alcanzar el top 10 impide a Colombia acceder a ciertos beneficios estratégicos, como ser cabeza de serie en sorteos clave, lo que aumenta el grado de dificultad en torneos mayores. En ese sentido, el ranking no es solo simbólico: condiciona el camino competitivo hacia el Mundial de 2026 y alimenta un debate legítimo sobre si la selección está preparada para dar el salto cualitativo que exige la élite.
En la narrativa interna, el cierre de 2025 deja un mensaje claro para el entorno del fútbol colombiano. Hay una base sólida, una idea definida y una generación que ilusiona, pero el siguiente paso exige algo más que regularidad. Exige ambición competitiva frente a los grandes, capacidad de sostener el rendimiento en escenarios hostiles y, sobre todo, convertir el respeto internacional en resultados de alto impacto.
Así, el ranking FIFA no condena ni glorifica a Colombia: la retrata con crudeza. La Selección termina el año como un equipo serio, confiable y competitivo, pero aún en la antesala de la élite absoluta. El desafío para 2026 será transformar esa fotografía en movimiento, romper la barrera psicológica del top 10 y demostrar que el fútbol colombiano no solo tiene talento y orden, sino también la autoridad necesaria para sentarse, sin invitación, en la mesa de los grandes.
#CANAL CORDOBA



