Montería

Crisis ambiental en Montería: mortandad de peces revela fallas estructurales en la gestión de aguas urbanas

Una nueva alerta ambiental sacudió a Montería este miércoles tras la aparición de decenas de peces muertos en el canal ubicado en la calle 78 con carrera 6. El fuerte olor, visible desde varios metros a la redonda, encendió las alarmas de la comunidad y puso de manifiesto un problema que, aunque recurrente, sigue sin recibir soluciones estructurales.

Habitantes del sector fueron los primeros en reportar el hecho, describiendo un escenario que mezcla contaminación, deterioro ambiental y una evidente falta de control sobre los vertimientos que llegan al canal. «Esto no es nuevo, pero cada vez es más grave. Los olores son insoportables y nadie nos da respuestas», expresó una residente afectada por la situación.

Especialistas consultados coinciden en que este tipo de mortandad suele estar asociada a bajos niveles de oxigenación, presencia de residuos orgánicos en descomposición, descargas de aguas residuales sin tratamiento o vertimiento de sustancias químicas. Cuando estos factores se combinan, los peces simplemente no pueden sobrevivir.

Sin embargo, más allá del impacto directo sobre la fauna acuática, el hecho deja ver algo más preocupante: la fragilidad del sistema de manejo de aguas en áreas urbanas de Montería. Muchos canales y caños de la ciudad han sido convertidos en receptores de desechos, sin suficiente monitoreo ni infraestructura de protección ambiental. El resultado son emergencias como esta, que se repiten y afectan la calidad de vida de miles de ciudadanos.

La comunidad exige respuestas claras. Piden que se realice un estudio inmediato de la calidad del agua, se identifiquen los responsables de posibles vertimientos ilegales y se implementen medidas correctivas que impidan que el canal se siga convirtiendo en un foco de contaminación. Para los vecinos, la mortandad de peces no es un evento aislado, sino la señal visible de un sistema colapsado.

Por su parte, organizaciones ambientales advierten que ignorar estos episodios puede derivar en problemas de salud pública, proliferación de mosquitos, afectaciones en la fauna urbana y un deterioro progresivo del ecosistema hídrico de la ciudad. Subrayan que Montería, una capital reconocida por su cercanía al río Sinú, no puede darse el lujo de seguir perdiendo sus cuerpos de agua por falta de gestión.

La emergencia en el canal de la 78 con 6 vuelve a poner sobre la mesa un reto urgente: reconstruir la relación entre la ciudad y sus ecosistemas. Esto implica inversión, educación, control, sanciones y una política ambiental que pase de los anuncios a las acciones. Mientras eso no ocurra, la mortandad de peces seguirá siendo un síntoma doloroso de una crisis que Montería aún no ha logrado resolver.

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