Agroeconómica

Crisis silenciosa en el campo: producción lechera del Caribe enfrenta caída en compras y pérdida de rentabilidad

La producción de leche ha sido durante décadas una de las actividades económicas más importantes para miles de familias rurales del Caribe colombiano. En departamentos como Córdoba y Sucre, la ganadería de leche no solo representa una fuente directa de ingresos para los productores, sino que también dinamiza el comercio local, abastece a los mercados regionales y sostiene una parte significativa de la economía rural. Sin embargo, las cifras más recientes reflejan un panorama complejo que preocupa a los ganaderos: menos compras por parte de la industria, costos de producción cada vez más altos y precios que no logran compensar las inversiones realizadas en el campo.

De acuerdo con datos del Observatorio de Precios y Costos Agrarios (OPCA) de la Universidad de Córdoba, durante 2025 la producción de leche cruda en ambos departamentos alcanzó cerca de 665 millones de litros. Aunque la cifra sigue siendo considerable dentro del contexto regional, representa una leve disminución frente al año anterior, cuando la producción había sido aproximadamente dos millones de litros superior.

El análisis de la distribución productiva muestra que alrededor de dos terceras partes de la leche generada en la región provienen de Córdoba, mientras que el tercio restante corresponde a Sucre. Sin embargo, no toda la producción llega al mercado formal. Una parte importante permanece en las propias fincas, donde se utiliza para el consumo familiar o para la elaboración artesanal de derivados como queso y suero, productos que forman parte de la tradición alimentaria del Caribe.

Históricamente, entre el 25 % y el 28 % de la leche producida en las unidades ganaderas se destina a estos usos internos. Bajo esta lógica, se estima que cerca de 485 millones de litros fueron realmente ofrecidos al mercado durante el último año. Aunque el volumen continúa siendo relevante, el descenso en la producción genera preocupación en el sector, pues evidencia las dificultades estructurales que enfrenta la actividad lechera en la región.

Uno de los aspectos que más inquieta a los productores es la reducción en el acopio industrial. Las empresas procesadoras, responsables de transformar la leche en productos lácteos para su distribución comercial, compraron durante 2025 alrededor de 54 millones de litros en ambos departamentos. Esta cifra es inferior a los 56 millones adquiridos en 2024 y se encuentra aún más lejos del máximo registrado en 2022, cuando el acopio llegó a 66 millones de litros.

La disminución en las compras refleja una tendencia que se ha venido consolidando en los últimos años y que impacta directamente en la estabilidad del negocio ganadero. Del total de leche adquirida en 2025, aproximadamente 44 millones de litros fueron comprados en Córdoba y 10 millones en Sucre. Según el OPCA, la reducción más significativa se produjo precisamente en este último departamento.

El problema se vuelve más evidente cuando se compara con el comportamiento del mercado hace quince años. En 2010, la industria formal compraba cerca del 21 % de la leche disponible en el mercado regional. Hoy esa participación apenas alcanza el 11 %, lo que significa que una proporción cada vez menor de la producción es absorbida por las empresas procesadoras.

Este fenómeno obliga a muchos productores a vender su leche a intermediarios o a destinarla a la elaboración artesanal de derivados, lo que reduce la estabilidad de los ingresos y aumenta la vulnerabilidad económica de las familias rurales.

A la disminución en el acopio se suma otro factor que presiona al sector: los precios que reciben los ganaderos no compensan el aumento sostenido de los costos de producción. Aunque en términos nominales el precio del litro de leche ha mostrado un incremento durante el último año, ese aumento resulta insuficiente cuando se analiza en términos reales.

A nivel nacional, el precio promedio pasó de $1.971 a $2.035 por litro durante 2025. En el Caribe colombiano también se registró un aumento, pasando de $1.839 a $1.959. En Córdoba el valor subió de $1.879 a $2.007, mientras que en Sucre se ubicó cerca de $1.940 por litro.

No obstante, cuando se ajustan estos valores teniendo en cuenta la inflación y el incremento de los costos de insumos, el poder adquisitivo del productor se reduce considerablemente. En términos reales, el valor del litro de leche se ubicó entre $670 y $703, lo que significa que los ganaderos pueden adquirir menos bienes y servicios con el dinero que reciben por su producción.

En las fincas, esta situación se traduce en dificultades para cubrir gastos básicos como alimentación del ganado, fertilizantes, energía, transporte y mano de obra. La rentabilidad del negocio se vuelve cada vez más estrecha, especialmente para los pequeños productores que dependen casi exclusivamente de la venta diaria de leche.

El dirigente gremial Alfredo de la Ossa, integrante de la junta directiva de Fedegán por Sucre, ha advertido que los precios pagados actualmente están por debajo de lo que el sector esperaba para esta época del año.

Según explicó, la situación se ha visto agravada por la reducción en los precios que ofrecen los queseros, quienes también enfrentan una disminución en la demanda. En muchos casos, los pequeños productores reciben entre $1.500 y $1.600 por litro, mientras que los medianos y grandes obtienen valores que oscilan entre $1.700 y $1.900.

El descenso en los precios está relacionado, en parte, con la caída en el consumo de derivados lácteos como el queso, un producto ampliamente comercializado en la región. De acuerdo con el dirigente, muchos compradores argumentan que las ventas han disminuido y que el mercado presenta una menor dinámica.

La situación refleja un desafío estructural para la cadena láctea del Caribe colombiano, donde la producción continúa siendo alta pero enfrenta dificultades para encontrar mercados que absorban el volumen disponible a precios que garanticen la sostenibilidad económica del sector.

Para los productores, el riesgo es que esta combinación de factores —menos compras, precios bajos y costos crecientes— termine desincentivando la actividad ganadera, lo que podría afectar no solo la economía rural sino también la seguridad alimentaria regional.

En un territorio donde la producción de leche forma parte esencial de la vida campesina, el deterioro de las condiciones del mercado plantea un reto urgente para el sector productivo y para las políticas públicas orientadas al fortalecimiento del campo colombiano.

#CANAL CORDOBA

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