De las carrozas turísticas al cuidado académico: caballos rescatados de Cartagena encuentran nuevo hogar en Antioquia

La historia de Aurelio y Estampa, dos caballos que durante años recorrieron las calles del Centro Histórico de Cartagena tirando de carrozas turísticas, refleja un cambio profundo en la relación entre las ciudades, el turismo y el bienestar animal. Tras la decisión de eliminar definitivamente los vehículos de tracción animal en la capital de Bolívar, ambos equinos fueron trasladados a Antioquia, donde ahora comienzan una nueva etapa lejos de la actividad que marcó gran parte de sus vidas.
Los animales, de cinco y nueve años respectivamente, fueron adoptados por la Universidad de Antioquia luego de ser recuperados por la Alcaldía de Cartagena en el marco de las medidas que buscaban poner fin al uso de caballos en el transporte turístico dentro del Centro Histórico. Esta decisión, que entró en vigor el 29 de diciembre de 2025, marcó el cierre de una práctica que durante décadas fue parte del paisaje turístico de la llamada Ciudad Heroica.
La prohibición de las carrozas tiradas por caballos no fue una decisión aislada, sino el resultado de años de debate público, denuncias de organizaciones defensoras de animales y discusiones sobre el impacto que estas actividades tenían en la salud y bienestar de los equinos. En medio de las altas temperaturas, las largas jornadas laborales y el constante flujo de turistas, muchos de estos animales enfrentaban condiciones que generaban cuestionamientos sobre la sostenibilidad de este modelo turístico.
Como respuesta a estas críticas, las autoridades locales impulsaron un proceso de transición hacia alternativas tecnológicas. Las tradicionales carrozas tiradas por caballos fueron reemplazadas por vehículos eléctricos diseñados para mantener la experiencia turística sin recurrir al uso de animales. La medida fue presentada como un paso hacia un turismo más responsable y acorde con las nuevas demandas sociales en materia de protección animal.
En este contexto, surgió también la necesidad de garantizar el destino de los caballos que habían trabajado durante años en esta actividad. Aurelio y Estampa hacen parte de ese grupo de animales que, tras ser retirados del servicio, comenzaron un proceso de reubicación y recuperación en espacios adecuados para su bienestar.
Ambos fueron trasladados al Centro de Prácticas y Desarrollo Agrario Vegas de la Clara, ubicado en el municipio de Gómez Plata, en Antioquia. Allí serán atendidos por profesionales y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Antioquia, quienes ya iniciaron un proceso de evaluación médica integral para determinar su estado de salud y diseñar un plan de cuidado especializado.
El equipo veterinario de la Unidad Móvil de Asistencia Integral en Salud y Producción para Grandes Animales realizó un diagnóstico completo que incluye seguimiento sanitario, nutricional y de manejo. Este tipo de intervenciones busca garantizar que los animales puedan adaptarse progresivamente a una vida lejos de las exigencias físicas que implicaba su antigua labor.
Desde la universidad explicaron que la adopción de estos caballos no solo responde a un compromiso con el bienestar animal, sino que también representa una oportunidad para fortalecer los procesos de formación académica y las prácticas veterinarias orientadas al cuidado de grandes animales.
La iniciativa busca convertir al centro agrario en un espacio de recuperación y protección para equinos que hayan sido retirados de actividades similares en diferentes regiones del país. De esta manera, se abre la posibilidad de que otros animales que han sido utilizados en labores intensivas encuentren condiciones de vida más dignas.
El caso de Aurelio y Estampa también refleja una tendencia creciente en varias ciudades del mundo, donde se han impulsado políticas para reemplazar el uso de animales en actividades turísticas o de transporte por alternativas tecnológicas o sostenibles. Este cambio responde tanto a la evolución de las normas de bienestar animal como a una transformación en la percepción social sobre el trato que deben recibir los animales.
Para Cartagena, la eliminación de las carrozas tiradas por caballos marcó el cierre de una etapa histórica del turismo local, pero también abrió un nuevo capítulo en la búsqueda de modelos más responsables. Para Aurelio y Estampa, en cambio, significa algo mucho más personal: el inicio de una vida distinta, lejos del ruido del turismo y bajo el cuidado de profesionales que velarán por su recuperación y bienestar.
La historia de estos dos caballos se convierte así en un símbolo de transición, donde las decisiones públicas, la presión social y la acción institucional se combinan para replantear prácticas que durante décadas parecían inamovibles. En ese proceso, el bienestar animal comienza a ocupar un lugar cada vez más central en la forma en que las ciudades diseñan su futuro.
#CANAL CORDOBA



