De un cambuche a una vivienda digna: Policía transforma la vida de una familia en Arroyohondo

A sus 35 años, Katherine Esther Cerda Martínez comprobó que nunca es tarde para soñar. El sol caía con fuerza sobre el barrio Bajo Polito Manga, en Arroyohondo, como si también quisiera ser testigo de un momento que durante años pareció imposible.
Durante mucho tiempo, su realidad fue un cambuche levantado con latas, barro y miedo. Cada invierno debilitaba la estructura y cada noche traía la incertidumbre de no saber si las paredes resistirían hasta el amanecer. Allí vivió con sus cuatro hijos, aprendiendo a convivir con la fragilidad.
La lluvia no solo mojaba el suelo: se colaba por el techo, empapaba los recuerdos y desgastaba la esperanza. “Cuando llovía, no dormíamos”, había dicho alguna vez. El temor de que la casa se viniera abajo hacía parte de la rutina diaria.
Esa historia empezó a cambiar gracias a la gestión social adelantada por la Policía Nacional y al apoyo solidario de la comunidad. Donde antes hubo precariedad, comenzó a levantarse algo distinto: una vivienda hecha de bloques, firme, pensada para durar.
La casa fue construida por José Domingo Orozco, maestro de obra del municipio, quien durante semanas trabajó bajo el sol inclemente, midiendo, levantando y corrigiendo cada detalle. No solo levantó paredes: dejó en cada bloque la huella del oficio y del compromiso con una familia que necesitaba algo más que cemento.
TOMADO DE RIO NOTICIAS



