Descenso del río abre la puerta al cierre de boquetes en Las Palomas: comienza fase clave de contención

La reducción de 16 centímetros en el nivel del río durante la noche marcó un punto de inflexión en la emergencia que afecta al sector de Las Palomas. Entre las 11:00 p. m. del jueves y las 7:00 a. m. de este viernes 20 de febrero, el comportamiento del caudal ofreció una ventana operativa que permitió iniciar la intervención en uno de los seis puntos abiertos que mantienen en vilo a la comunidad.
La cifra, que puede parecer menor en términos absolutos, resulta estratégica en un contexto donde cada centímetro define la viabilidad de las maniobras técnicas. Con el descenso registrado, las autoridades dieron luz verde al inicio de trabajos de cierre en el punto priorizado, una labor que requiere condiciones mínimas de estabilidad hidráulica para evitar riesgos al personal y garantizar la efectividad de la contención.
La rehabilitación de la vía Montería urbana – Las Palomas, culminada tras cerca de una semana de trabajos, se convirtió en un factor determinante para esta nueva etapa. Sin acceso terrestre adecuado, la movilización de maquinaria, materiales y personal especializado habría sido inviable. La infraestructura vial, en este escenario, no solo conecta territorios: se transforma en pieza esencial de la respuesta ante la emergencia.
Desde hace dos días, además, se venía adelantando el llenado de sacos, una tarea técnica preparatoria que ahora cobra sentido práctico. Estos elementos forman parte de la estrategia de contención inicial para reducir la presión del agua y estabilizar el terreno mientras se ejecutan soluciones más estructurales. La anticipación logística demuestra que la intervención no responde a la improvisación, sino a una planificación sujeta a las variables cambiantes del río.
El operativo cuenta con un equipo mixto de 19 personas contratadas y 58 uniformados del Ejército, cuya presencia no solo aporta capacidad operativa sino también respaldo institucional en una situación de alto impacto social. La articulación entre autoridades civiles y fuerza pública refleja la dimensión de la emergencia y la necesidad de una respuesta coordinada.
No obstante, el descenso del nivel no implica el fin del riesgo. Las autoridades mantienen monitoreo permanente del comportamiento del río, conscientes de que cualquier variación puede alterar el cronograma de intervención. La experiencia reciente ha demostrado que la dinámica hídrica puede cambiar en cuestión de horas, especialmente en temporada de lluvias.
Más allá de la obra puntual, el inicio del cierre en uno de los seis puntos afectados representa un mensaje de avance para las comunidades impactadas. Cada boquete sellado reduce la vulnerabilidad y acerca la posibilidad de estabilizar el territorio. Sin embargo, el desafío continúa siendo integral: contener el agua es apenas el primer paso en un proceso que deberá incluir recuperación de viviendas, restablecimiento de servicios y planificación para mitigar futuras emergencias.
En medio de la incertidumbre, el descenso de 16 centímetros se convierte en un símbolo de oportunidad. La tarea ahora es aprovechar esa ventaja técnica con eficacia y celeridad, para que el control del río deje de ser una aspiración y se transforme en una realidad tangible para Las Palomas.
#CANAL CORDOBA



