El café retrocede a mínimos de 16 meses: presión internacional y oferta global golpean el ingreso cafetero

El precio interno del café en Colombia volvió a ubicarse en niveles que no se registraban desde octubre de 2024, al alcanzar $2,08 millones por carga de 125 kilogramos de pergamino seco. La cifra, divulgada por la Federación Nacional de Cafeteros, marca el valor más bajo en 16 meses y enciende las alertas en un sector que venía de experimentar cotizaciones históricamente altas.
El último antecedente similar se remonta al 7 de octubre de 2024, cuando la carga se pagó a $2,06 millones. Aunque la diferencia nominal puede parecer marginal, el contexto macroeconómico y productivo actual convierte este retroceso en un factor de preocupación para miles de familias cafeteras, especialmente aquellas con menores niveles de productividad o mayores costos de operación.
El precio interno se determina a partir del cierre del contrato C en la Bolsa de Nueva York, que recientemente se situó en US$2,84 por libra, sumado a la prima de referencia del café colombiano. Este mecanismo conecta directamente al productor nacional con la dinámica del mercado internacional, lo que significa que cualquier variación en la oferta global o en las expectativas financieras impacta de manera casi inmediata el ingreso en finca.
De acuerdo con la tabla oficial, el valor final también depende del factor de rendimiento (FR). En el caso del FR 94, el productor recibe cerca de $1.998.400 por el componente de excelso y $81.600 por la pasilla, completando el valor total de la carga. En factores más bajos, como FR 88, el pago puede superar los $2,15 millones, lo que demuestra que la calidad y eficiencia del grano siguen siendo determinantes en la rentabilidad.
A nivel regional, las sucursales de Almacafé reportan precios similares en ciudades como Armenia, Manizales, Pereira, Bogotá y Medellín, con valores cercanos a los $2,08 millones por carga. Santa Marta registró el precio más alto, con $2.082.125, reflejando ligeras variaciones logísticas y de mercado.
El retroceso responde, en buena medida, a un entorno internacional menos tensionado. Según la Organización Internacional del Café, las cotizaciones han disminuido en diciembre y enero ante mejores perspectivas de oferta global, una reducción de la incertidumbre política y la depreciación del real brasileño. Este último factor ha incentivado mayores ventas por parte de productores en Brasil, aumentando la disponibilidad de grano en el mercado y ejerciendo presión bajista sobre los precios.
Desde una óptica periodística y económica, el panorama revela la vulnerabilidad estructural del sector cafetero frente a variables externas. Si bien los altos precios de los últimos dos años brindaron un respiro financiero y permitieron amortiguar deudas, la actual corrección demuestra que la bonanza no era permanente. El desafío ahora radica en mantener la competitividad en un escenario de menores márgenes.
No obstante, existen matices importantes. Los cafés especiales, que pueden acceder a bonificaciones adicionales por calidad, continúan representando una oportunidad estratégica para mejorar ingresos. En un mercado global cada vez más segmentado y exigente, la diferenciación por origen, trazabilidad y sostenibilidad podría convertirse en el principal escudo frente a la volatilidad de los precios base.
El retorno a niveles de hace 16 meses no significa una crisis inmediata, pero sí un llamado a fortalecer la productividad, la eficiencia y la diversificación comercial. El café sigue siendo uno de los pilares de la economía rural colombiana; su estabilidad depende tanto de las dinámicas internacionales como de la capacidad interna para adaptarse a ciclos inevitables del mercado global.
#CANAL CORDOBA



