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El fichaje que no fue: Borja, los enredos administrativos y un futuro nuevamente en pausa

El mercado de fichajes, siempre impredecible, volvió a dejar en evidencia cómo los detalles administrativos pueden pesar tanto como el rendimiento deportivo. Esta vez, el protagonista es Miguel Ángel Borja, delantero colombiano cuyo esperado arribo al fútbol mexicano terminó diluyéndose cuando todo parecía encaminado para que vistiera la camiseta de Cruz Azul de cara a la temporada 2026.

La operación había avanzado más allá de las especulaciones habituales. Borja viajó a México, se integró a los entrenamientos y comenzó a ambientarse en el que sería su nuevo equipo. Sin embargo, el paso decisivo —la inscripción oficial— nunca llegó. Con el correr de los días, la negociación se fue desgastando hasta quedar completamente descartada, confirmando que el fichaje había entrado en un callejón sin salida.

Desde el entorno del club mexicano se explicó que el principal obstáculo fue la falta de cupos de extranjeros en la plantilla. Un problema estructural que, lejos de resolverse con rapidez, terminó convirtiéndose en un freno definitivo. A ello se sumaron las demoras en la expedición de la visa de trabajo, un trámite indispensable que prolongó la incertidumbre y agotó los tiempos de espera del jugador y su entorno.

La versión fue confirmada por Juan Pablo Pachón, representante del delantero, quien dejó claro que cualquier vínculo con Cruz Azul quedó totalmente cerrado. La decisión de Borja fue no prolongar más una situación incierta y comenzar a analizar otras opciones, consciente de que el calendario y el cierre de varios mercados limitan las alternativas inmediatas.

El contexto del futbolista añade un matiz especial al caso. Borja llegó a esta instancia como agente libre, tras finalizar su contrato con River Plate en diciembre, con la intención de asegurar continuidad deportiva en un momento clave de su carrera. A sus 33 años, el delantero sabe que cada decisión pesa doble, especialmente en un año marcado por la cercanía del Mundial de 2026, donde busca mantenerse en el radar de la Selección Colombia.

México representaba una opción atractiva no solo por el nivel competitivo de la Liga MX, sino también por la cercanía geográfica y la visibilidad que ofrece el torneo. No obstante, la combinación de trámites administrativos, cupos reglamentarios y tiempos institucionales terminó imponiéndose sobre lo estrictamente futbolístico, un recordatorio de que en el mercado de fichajes no siempre gana el mejor perfil deportivo.

Por ahora, el futuro de Miguel Ángel Borja vuelve a quedar abierto. Con el mercado avanzando y las ventanas de inscripción cerrándose en distintos países, el delantero enfrenta un periodo de espera forzada mientras evalúa proyectos que le garanticen minutos, protagonismo y estabilidad. Una historia que confirma que, en el fútbol moderno, los goles ya no son el único requisito para cerrar un traspaso.

#CANAL CORDOBA

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