El giro en los combustibles: el Gobierno alista una rebaja histórica en el precio de la gasolina

Tras años de incrementos sostenidos que golpearon el bolsillo de los colombianos y alimentaron la presión inflacionaria, el Gobierno nacional abrió la puerta a un cambio de rumbo en la política de precios de los combustibles. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que el Ejecutivo evalúa una reducción significativa en el precio de la gasolina durante el segundo semestre del año, un alivio que podría superar los mil pesos por galón de manera acumulada.
El anuncio se produce luego de que el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) comenzara a mostrar señales de saneamiento, tras años de operar con un profundo déficit. Este fondo fue utilizado durante gobiernos anteriores para mantener artificialmente bajos los precios internos frente a las cotizaciones internacionales del crudo, una decisión que, si bien amortiguó impactos coyunturales, terminó generando un pasivo cercano a los 70 billones de pesos para el Estado colombiano.
“Estamos en las conclusiones finales de ese análisis y van a haber muy buenas noticias para los colombianos en materia de reducción del valor de la gasolina”, afirmó Ávila, al explicar que el ajuste de 300 pesos previsto para febrero sería apenas el primer paso de un proceso más amplio. De acuerdo con fuentes consultadas por La FM, el descuento podría rondar los 1.000 pesos en un periodo aproximado de seis meses, siempre que se mantenga la estabilidad fiscal y no se presenten choques adversos en los mercados internacionales.
El ministro fue enfático en señalar que el déficit del Fepc no fue un fenómeno menor ni pasajero. Según explicó, el Estado tuvo que cubrir esa brecha con recursos del presupuesto nacional, sacrificando inversiones en sectores estratégicos contemplados en el Plan Nacional de Desarrollo. En ese sentido, el ajuste gradual de los precios internos, aunque impopular, permitió cerrar la brecha con los valores internacionales y encaminar el fondo hacia un escenario de equilibrio e incluso superávit.
A este cambio estructural se suman factores externos que hoy juegan a favor del Gobierno: una reducción en la tasa de cambio, la moderación en los precios internacionales del petróleo y una menor presión sobre las cuentas fiscales. Este nuevo contexto macroeconómico abre espacio para una política más flexible, sin repetir los errores del pasado que comprometieron la sostenibilidad financiera del país.
No obstante, el Ejecutivo reconoce que el diésel sigue recibiendo un subsidio, aunque su impacto fiscal es considerablemente menor frente al desbalance que durante años arrastró la gasolina. La discusión sobre ese combustible permanece abierta, especialmente por su incidencia en el transporte de carga y en los costos logísticos de la economía.
Más allá del alivio directo al consumidor, el Gobierno destaca el efecto macroeconómico de una eventual reducción. Según Ávila, una rebaja en el precio de la gasolina tendría un impacto claramente antiinflacionario, al reducir los costos de transporte y producción, lo que podría traducirse en menores precios para bienes y servicios.
La eventual reducción marcaría un punto de inflexión en la política de combustibles en Colombia, luego de un periodo prolongado de alzas que generaron inconformidad social y presión sobre el costo de vida. En los próximos meses, el Ministerio de Hacienda deberá definir el alcance final de la medida, en un delicado equilibrio entre el alivio ciudadano y la responsabilidad fiscal. Si se concreta, el ajuste no solo representará un respiro económico, sino también una señal de cambio en la gestión de uno de los temas más sensibles de la agenda económica nacional.
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