Febrero bajo vigilancia: frentes fríos alteran el clima y elevan el riesgo en el Caribe colombiano

Aunque febrero suele asociarse con tiempo seco y condiciones estables en gran parte del Caribe colombiano, expertos advierten que este mes puede verse alterado por la llegada ocasional de frentes fríos, un fenómeno poco frecuente pero con efectos significativos sobre el clima y la seguridad en las zonas costeras. Se trata de sistemas atmosféricos que, bajo condiciones específicas, logran desplazarse desde latitudes más altas hasta aproximarse al litoral caribeño, rompiendo el patrón habitual de la temporada.
El principal impacto de estos frentes fríos es la generación de mar de leva, caracterizado por oleaje alto, persistente y peligroso, incluso en días aparentemente despejados. Este fenómeno incrementa de manera considerable el riesgo para bañistas, pescadores artesanales y operadores turísticos, ya que las corrientes y el oleaje pueden superar los niveles normales y provocar accidentes en playas, muelles y embarcaciones menores.
Autoridades marítimas y de gestión del riesgo suelen responder a estos episodios con recomendaciones estrictas, como limitar el ingreso al mar, suspender actividades náuticas y reforzar la vigilancia en zonas turísticas. Sin embargo, el mayor desafío sigue siendo la percepción de riesgo: al no tratarse de un fenómeno anual ni constante, muchas personas subestiman sus efectos, exponiéndose a situaciones que pueden derivar en emergencias.
Más allá del impacto marítimo, los frentes fríos también tienen un efecto directo sobre el régimen de lluvias. Su presencia puede reactivar precipitaciones en el Caribe y otras regiones del país, alterando el comportamiento típico de la llamada temporada seca. Esta variabilidad climática aumenta la vulnerabilidad de comunidades asentadas en zonas de riesgo, especialmente aquellas con problemas históricos de drenaje o cercanas a ríos y quebradas.
Desde una perspectiva climática, estos eventos reflejan la complejidad y volatilidad del sistema atmosférico, que cada vez muestra comportamientos menos predecibles. Para los expertos, si bien no se puede hablar de una tendencia permanente, sí es una señal de la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo, alerta temprana y educación ciudadana frente a riesgos naturales que, aunque esporádicos, pueden tener consecuencias graves.
En este contexto, las entidades meteorológicas y los organismos de gestión del riesgo mantienen seguimiento constante de las condiciones del mar y la atmósfera, emitiendo boletines y alertas preventivas cuando es necesario. El llamado es claro: mantenerse informado, respetar las recomendaciones oficiales y no confiarse en la aparente calma del clima.
Febrero, tradicionalmente visto como un mes tranquilo en el Caribe colombiano, recuerda así que la naturaleza no siempre sigue el calendario. La prevención, más que la reacción, se convierte en la mejor herramienta para reducir riesgos y proteger vidas en un escenario climático cada vez más cambiante.
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