Ganadería colombiana consolida blindaje sanitario con cobertura histórica en vacunación contra la fiebre aftosa

La sanidad animal volvió a convertirse en uno de los principales activos estratégicos del sector pecuario colombiano. Por tercera vez consecutiva, la alianza entre la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) alcanzó una cobertura del 99 % en el más reciente ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa, un resultado que no solo reafirma la disciplina sanitaria del gremio, sino que fortalece la credibilidad internacional del país en materia de exportaciones.
El anuncio, realizado el 26 de febrero por José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, confirmó la inmunización de 29,4 millones de bovinos y bufalinos en todo el territorio nacional. La cifra adquiere mayor relevancia si se considera el contexto: zonas con dificultades de orden público, retos logísticos en áreas apartadas y condiciones climáticas adversas. Aun así, departamentos como Casanare y Arauca lograron una ejecución perfecta, alcanzando el 100 % de cobertura, mientras otras 18 regiones superaron el 99,8 %.
Desde una perspectiva económica, estos resultados no son un simple indicador estadístico. La fiebre aftosa es una enfermedad de alto impacto que puede cerrar de inmediato los mercados internacionales y generar pérdidas millonarias. Colombia ya vivió en el pasado las consecuencias de brotes que pusieron en riesgo su estatus sanitario. Por eso, sostener coberturas superiores al 99 % durante tres ciclos consecutivos representa una señal de estabilidad y confianza para socios comerciales y organismos internacionales.
El ciclo no se limitó a la aftosa. De manera paralela, se alcanzó una cobertura del 98,6 % en vacunación contra la brucelosis bovina y se inmunizaron 3,4 millones de bovinos contra la rabia de origen silvestre. Este enfoque integral demuestra que la política sanitaria no se concibe como una acción aislada, sino como un sistema de protección que busca blindar la productividad y la salud pública. Enfermedades como la brucelosis, además de afectar la reproducción animal, tienen implicaciones zoonóticas que impactan directamente a las personas.
Para José De Silvestri, director técnico de Fedegán y líder nacional del ciclo, el resultado es consecuencia de una cultura sanitaria consolidada en el campo colombiano. Más allá de la coordinación institucional, el éxito radica en la participación activa de los productores, quienes han comprendido que la vacunación no es un trámite obligatorio, sino una inversión en sostenibilidad y competitividad.
La experiencia de este ciclo también evidencia la importancia de la articulación público-privada. Mientras el ICA ejerce la rectoría y supervisión sanitaria, Fedegán aporta la logística, el conocimiento territorial y la cercanía con los ganaderos. El modelo ha permitido optimizar recursos, ampliar cobertura y responder con agilidad ante riesgos epidemiológicos.
Sin embargo, el desafío no termina con un buen balance. Mantener el estatus sanitario exige constancia, vigilancia epidemiológica permanente y capacidad de reacción ante eventuales focos de contagio, especialmente en zonas fronterizas donde el riesgo es mayor. La sanidad animal, en un mercado globalizado, se convierte en un requisito indispensable para sostener la competitividad del sector.
El resultado de este ciclo de vacunación confirma que la ganadería colombiana ha entendido que su fortaleza no depende únicamente del volumen de producción, sino de la calidad sanitaria de su hato. En un entorno económico donde la confianza es clave para abrir y mantener mercados, los logros en cobertura y prevención se traducen en estabilidad, oportunidades comerciales y respaldo a miles de familias que dependen de la actividad pecuaria en el país.
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