Gobierno activa plan de choque para el sector lácteo tras salida de Gloria: entre la contingencia y la transformación del campo

La salida del Grupo Gloria del mercado lácteo en Colombia encendió las alarmas en una cadena productiva que depende, en gran medida, de la estabilidad en la compra de leche cruda. Frente a este escenario, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura, activó un plan de acción para evitar afectaciones económicas en 33 municipios de Boyacá y Cundinamarca, donde cerca de 182 productores se vieron directamente impactados.
La estrategia busca garantizar la comercialización de al menos 127.000 litros diarios de leche, volumen que anteriormente era absorbido por la compañía peruana, que durante 14 años mantuvo operaciones en el país a través de marcas reconocidas. La salida de este actor dejó un vacío inmediato en la cadena de acopio, obligando al Estado a intervenir con rapidez para evitar pérdidas en la producción y el ingreso de los campesinos.
Desde una perspectiva periodística, la decisión del Gobierno tiene un doble componente: atender la emergencia y replantear el modelo productivo del sector. En el corto plazo, la prioridad es clara: conectar a los productores con nuevos compradores y operadores locales que garanticen la recolección y transformación de la leche. Sin embargo, en el fondo, el episodio pone en evidencia la vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores frente a decisiones empresariales externas.
El presidente Gustavo Petro fue enfático en señalar que la solución no puede limitarse a reemplazar un comprador por otro. Su postura apunta a fortalecer la autonomía del productor nacional, promoviendo esquemas asociativos y cooperativos que permitan a los campesinos tener mayor poder de negociación dentro del mercado.
En esa misma línea, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, hizo un llamado a la formalización del sector, destacando la importancia de garantizar pagos justos basados en la calidad de la leche cruda, conforme a la normativa vigente. Este enfoque busca no solo estabilizar la coyuntura actual, sino también avanzar hacia condiciones más equitativas en la cadena láctea.
No obstante, el reto es complejo. Aunque el Ministerio ha insistido en que no se trata de una crisis estructural, sino de una decisión empresarial, el impacto en las regiones afectadas evidencia que el sector aún enfrenta debilidades en su organización y en la diversificación de sus canales de comercialización. La dependencia de grandes compradores sigue siendo un factor de riesgo para los productores.
El plan de acción también incluye mecanismos de vigilancia para garantizar la transparencia en la transición. Las autoridades han solicitado a los productores denunciar irregularidades en los precios de compra, en un intento por evitar prácticas que perjudiquen aún más a los campesinos en medio de la reconfiguración del mercado.
Más allá de la contingencia, este episodio abre una discusión sobre el futuro del sector lácteo en Colombia. La necesidad de avanzar hacia la industrialización del campo, la generación de valor agregado y la consolidación de cadenas productivas más sólidas se vuelve cada vez más evidente en un contexto donde las decisiones del mercado pueden alterar rápidamente el equilibrio del sistema.
Asimismo, la salida de Grupo Gloria refleja una tendencia global en la que las empresas ajustan sus portafolios en función de la rentabilidad, lo que obliga a los Estados a fortalecer sus capacidades para responder a estos cambios sin afectar a los productores locales.
En conclusión, la respuesta del Gobierno busca contener un impacto inmediato, pero también plantea la oportunidad de transformar el modelo productivo del sector lácteo. El éxito de esta estrategia dependerá de su capacidad para ir más allá de la coyuntura y construir un sistema más resiliente, donde los productores no solo dependan de grandes compradores, sino que participen activamente en la generación de valor dentro de la cadena.
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