Golpe al narcotráfico en El Dorado: marihuana viajaba oculta en equipos eléctricos rumbo a San Andrés

Un nuevo operativo antidrogas en el aeropuerto internacional El Dorado volvió a poner en evidencia la sofisticación —y persistencia— de las redes de tráfico de estupefacientes que utilizan los principales terminales aéreos del país para mover cargamentos ilícitos. En esta ocasión, la Policía Nacional incautó más de 84 kilos de marihuana que eran transportados camuflados dentro de equipos eléctricos enviados como encomienda, una modalidad cada vez más recurrente para evadir los controles de seguridad.
De acuerdo con el reporte oficial, el cargamento había salido desde Barranquilla y tenía como destino final la isla de San Andrés, una ruta estratégica para las organizaciones criminales debido a su ubicación geográfica y a la alta circulación de mercancías por vía aérea. El hallazgo se produjo en las bodegas del aeropuerto capitalino, durante inspecciones de rutina adelantadas por uniformados de la Estación de Policía Aeropuerto, lo que demuestra la importancia de los controles preventivos incluso en envíos que, en apariencia, cumplen con todos los requisitos formales.
La clave del operativo estuvo en el trabajo del canino antinarcóticos Runy, que alertó sobre una caja sospechosa durante la revisión de encomiendas. En su interior, los policías encontraron dos transformadores de energía que ocultaban 71 paquetes envueltos en vinipel, con una sustancia vegetal que, por sus características, correspondía a marihuana. Tras la verificación, se estableció que el peso total del estupefaciente ascendía a 84.225 gramos, una cantidad significativa que habría representado millonarias ganancias para las redes dedicadas al microtráfico y la distribución en zonas turísticas.
Este caso pone de relieve cómo los grupos criminales siguen adaptando sus métodos para burlar los controles, aprovechando el volumen de envíos diarios y el uso de objetos de difícil inspección, como equipos eléctricos o maquinaria. La modalidad de encomiendas se ha convertido en un canal atractivo para el narcotráfico, al permitir el traslado de droga sin la presencia directa de “correos humanos” y reducir el riesgo de capturas inmediatas.
Desde la Secretaría de Seguridad y la Policía Metropolitana de Bogotá se destacó la efectividad de los controles en terminales aéreas, subrayando que este tipo de incautaciones no solo evita la circulación de drogas en el mercado interno, sino que también debilita las finanzas de las organizaciones criminales. Las autoridades insistieron en que el aeropuerto El Dorado, por su condición de principal puerta de entrada y salida del país, es un punto crítico en la lucha contra el narcotráfico y requiere vigilancia permanente y tecnología especializada.
Más allá del resultado puntual, el operativo deja un mensaje claro: el tráfico de drogas sigue encontrando nuevas rutas y disfraces, pero también enfrenta una institucionalidad que refuerza sus capacidades de detección. En ese escenario, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier situación sospechosa a través de la línea 123 o en el CAI más cercano, recordando que la lucha contra el narcotráfico no es solo una tarea policial, sino un esfuerzo conjunto para proteger la seguridad y la legalidad en el país.
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