Judicial

Golpe silencioso al ELN en Santander: la captura de dos colaboradores expone la fragilidad de sus redes urbanas

Las autoridades en Santander asestaron un nuevo golpe a la estructura urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) al capturar a dos presuntos colaboradores que, según las investigaciones, cumplían funciones clave dentro de la red de apoyo logístico del grupo armado. Aunque los operativos se realizaron de manera discreta y en cuestión de minutos, su impacto ha sido valorado como un avance importante en la estrategia de debilitamiento territorial del ELN en el área metropolitana de Bucaramanga.

Los capturados, cuyas identidades fueron reservadas por seguridad, habrían operado durante varios meses bajo perfiles aparentemente comunes: uno dedicado a oficios informales y otro con vínculos en pequeños comercios del sector. Sin embargo, detrás de esa fachada, las autoridades sostienen que ambos participaban activamente en actividades como recolección de información de posibles blancos, transporte de suministros y comunicación con integrantes de la estructura guerrillera asentada en zonas rurales del sur de Bolívar.

La operación, coordinada entre unidades de inteligencia y grupos tácticos, permitió identificar rutinas, lugares de encuentro y puntos de entrega que eran utilizados por los sospechosos para transmitir mensajes o recursos. A partir de estas evidencias, la Fiscalía emitió órdenes de captura bajo los cargos de rebelión y apoyo a actividades del ELN, logrando su detención sin resistencia y evitando alertar a otros posibles integrantes de la red.

Desde el punto de vista de seguridad regional, este caso pone nuevamente sobre la mesa la relevancia de las “células urbanas” del ELN, estructuras pequeñas pero fundamentales para sostener sus finanzas y movilidad. Aunque no tienen la visibilidad de los frentes armados que operan en zonas rurales, su función logística es decisiva: permiten esconder información, facilitar movimientos discretos y mantener vínculos entre la estructura guerrillera y áreas urbanas donde buscan influir sin generar gran exposición.

Los analistas coinciden en que la neutralización de estos nodos ayuda a debilitar el alcance operativo del ELN, especialmente en zonas donde intenta expandirse mediante alianzas clandestinas y actividades de bajo perfil. Asimismo, la captura evidencia que el grupo continúa intentando ganar presencia en Santander mediante estrategias silenciosas que no siempre involucran acciones armadas, sino redes de colaboradores que funcionan como “puentes invisibles” entre el campo y la ciudad.

Por ahora, los detenidos quedaron a disposición de las autoridades judiciales, mientras las investigaciones se amplían para determinar si existe una red más amplia operando en el área. Las fuerzas de seguridad, por su parte, señalaron que mantendrán la vigilancia constante en sectores considerados estratégicos, con el fin de evitar que la estructura del ELN recupere capacidad en zonas donde ha sido presionada durante los últimos meses.

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