Colombia

Ataque con drones en El Plateado revive el miedo en el Cauca y evidencia la fragilidad de la seguridad rural

El corregimiento de El Plateado, en la zona rural de Argelia (Cauca), volvió a convertirse en escenario del horror tras un ataque con explosivos lanzados desde drones ocurrido el pasado 27 de enero. El hecho, que dejó un joven muerto y más de una decena de personas heridas —entre ellas una niña en delicado estado de salud—, no solo estremeció a la comunidad, sino que reabrió el debate sobre la creciente sofisticación de la violencia armada en los territorios rurales del suroccidente colombiano.

La víctima mortal fue identificada como Santiago González Chiquito, de 22 años, oriundo de Popayán, quien perdió la vida como consecuencia directa de la explosión. Su muerte se suma a una larga lista de civiles atrapados en medio de un conflicto que, lejos de desaparecer, muta y se adapta a nuevas formas de confrontación. El uso de drones con fines ofensivos, antes asociado a conflictos internacionales, confirma que los grupos armados ilegales han elevado su capacidad tecnológica, incrementando el riesgo para poblaciones indefensas.

El ataque ocurrió en un contexto particularmente sensible: una concentración comunitaria en el parque principal de El Plateado, a escasos metros de la estación de Policía, donde habitantes del corregimiento exigían respuestas por las muertes de dos jóvenes venezolanos, Rawin Issac Brizuela y Juan Emilio Valaguera, registradas días antes en el sector de Puertas del Río. La explosión no solo interrumpió la protesta, sino que transformó un acto cívico en una escena de pánico colectivo, evidenciando la vulnerabilidad incluso de los espacios públicos más vigilados.

Entre los heridos se encuentra una niña de entre 8 y 9 años, cuyo estado de salud es delicado, mientras que otras personas presentan lesiones leves causadas por esquirlas y ondas de choque. La secretaria de Salud del Cauca, Carolina Camargo, lamentó lo sucedido y confirmó que la emergencia continúa siendo atendida por las autoridades sanitarias, aunque reconoció que el miedo persiste entre los habitantes, muchos de los cuales temen nuevos ataques.

Este hecho pone en entredicho la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de seguridad en regiones históricamente golpeadas por la presencia de actores armados. Argelia, y en particular El Plateado, ha sido durante años un punto estratégico para economías ilegales y disputas territoriales, lo que convierte a la población civil en blanco recurrente de intimidaciones, retaliaciones y acciones indiscriminadas.

Más allá del saldo trágico, el ataque con drones plantea interrogantes urgentes sobre la respuesta institucional frente a estas nuevas dinámicas del conflicto. La utilización de explosivos desde el aire reduce las posibilidades de prevención y reacción inmediata, y exige una actualización de las estrategias de seguridad y protección comunitaria. Asimismo, reaviva el llamado de organizaciones sociales y líderes locales para que se priorice la presencia integral del Estado, no solo desde el enfoque militar, sino también social y humanitario.

Mientras avanzan las investigaciones para determinar responsabilidades y esclarecer los hechos, El Plateado permanece sumido en la zozobra. La población, golpeada por el miedo y la incertidumbre, vuelve a preguntarse cuánto más deberá resistir antes de que la promesa de paz y protección se traduzca en una realidad tangible para los territorios más olvidados del país.

#CANAL CORDOBA

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