Impresión 3D y escaneo digital: la apuesta colombiana que redefine el ajuste de las monturas

La talabartería, uno de los oficios más tradicionales del mundo ecuestre, está entrando en una nueva era impulsada por la ingeniería y la tecnología digital. Desde Colombia, la empresa Mesacé propone un giro estructural en la fabricación de sillas de montar: dejar atrás el ajuste empírico y priorizar la biomecánica del caballo mediante escaneo de lomos, modelación CAD e impresión 3D industrial de fustes.
Detrás de esta transformación está Felipe González, CEO de la compañía, quien plantea una tesis que desafía prácticas arraigadas en América Latina: la montura no debe adaptarse primero al jinete, sino al caballo. Durante décadas, el ajuste se ha realizado con base en experiencia artesanal y prueba-error, un método que, si bien ha sostenido la tradición, también ha generado lesiones por presión, rozaduras y afectaciones en el rendimiento deportivo.
Del oficio al laboratorio
La propuesta de Mesacé consiste en sustituir la intuición por datos. A través de un dispositivo propio de escaneo, la empresa replica con precisión la geometría del lomo del animal. Esa información se traduce en modelos digitales que permiten diseñar fustes con simetría milimétrica, fabricados posteriormente mediante impresión 3D a escala industrial.
El concepto no es menor. En mercados europeos y norteamericanos existen ergonomistas equinos especializados en el ajuste de monturas, pero la integración total entre diagnóstico biomecánico y fabricación tecnológica aún es limitada. Mesacé afirma ser la única empresa que produce fustes impresos en 3D de manera industrial, un diferencial que, de confirmarse, la ubicaría en la vanguardia global del sector.
El uso de fotogrametría y aplicaciones móviles amplía el alcance del modelo. Desde el campo, el propietario puede escanear al caballo y enviar la información al sistema digital de la empresa, donde se cruza con una biblioteca geométrica de fustes. Esto reduce la necesidad de probar múltiples monturas físicas y acelera el proceso de personalización.
Bienestar como eje competitivo
El impacto de esta innovación se centra en el bienestar animal. Un fuste demasiado cerrado genera compresión; uno demasiado abierto produce fricción y lesiones. En ambos casos, el resultado puede ser dolor crónico, cambios de temperamento y disminución del desempeño. En disciplinas como el salto, el adiestramiento o el trabajo con caballo criollo, la interferencia biomecánica puede marcar la diferencia entre el éxito competitivo y el desgaste prematuro.
Hasta ahora, la empresa ha escaneado cerca de 80 caballos criollos colombianos y 20 mulas, con la meta de alcanzar al menos 100 ejemplares por raza para consolidar promedios geométricos sólidos. El enfoque estadístico busca crear estándares técnicos basados en datos reales, algo poco común en la industria regional.
Innovación con sello colombiano
Más allá de la tecnología, el proyecto tiene un componente estratégico: posicionar a Colombia como referente de innovación en la industria equina. Mesacé exporta a 14 países y plantea una visión ambiciosa: convertirse en el “Tesla” del sector, es decir, transformar un nicho tradicional mediante diseño funcional e ingeniería aplicada.
El desafío no es solo técnico, sino cultural. En una industria donde la tradición pesa tanto como la funcionalidad, introducir conceptos como escaneo digital e impresión 3D implica cambiar mentalidades. Sin embargo, la tendencia global hacia el bienestar animal y la profesionalización del deporte ecuestre abre espacio para soluciones basadas en evidencia científica.
La transformación de las monturas no será estridente, pero sí profunda. Si el modelo logra consolidarse y demostrar resultados sostenidos en salud y rendimiento, podría redefinir los estándares de fabricación en América Latina y más allá. En un mercado donde el ajuste siempre fue cuestión de experiencia, la ciencia comienza a tomar la rienda.
#CANAL CORDOBA



