Córdoba

Inestabilidad en la vía a Montería evidencia la fragilidad de la infraestructura frente a la temporada de lluvias

Las afectaciones registradas en la vía que conduce a Montería, específicamente en el sector del arroyo Caño Viejo, vuelven a poner sobre la mesa un problema recurrente en el departamento de Córdoba: la vulnerabilidad de la infraestructura vial ante las intensas temporadas de lluvias. Aunque en las últimas horas el nivel del agua ha mostrado una leve disminución, la situación dista de estar controlada y mantiene en alerta a autoridades, comunidades y usuarios de este importante corredor.

De acuerdo con líderes comunitarios y reportes preliminares, el principal riesgo en la zona no es únicamente la presencia de agua sobre la calzada, sino la inestabilidad del terreno que quedó expuesto tras varios días de precipitaciones continuas. El debilitamiento de la banca vial, la posible socavación y la falta de un diagnóstico técnico definitivo generan incertidumbre sobre las condiciones reales de la carretera y aumentan el peligro para quienes transitan por allí.

Esta vía cumple un papel estratégico para la movilidad regional, el transporte de productos agrícolas, el abastecimiento de alimentos y el desplazamiento de pacientes hacia centros hospitalarios de mayor complejidad en Montería. Cualquier interrupción o accidente en este tramo no solo afecta la circulación vehicular, sino que tiene repercusiones directas en la economía local y en la seguridad de las comunidades cercanas.

Las autoridades de tránsito y los organismos de gestión del riesgo han reiterado el llamado a la prudencia, recomendando a los conductores reducir la velocidad, evitar maniobras riesgosas y mantenerse atentos a la señalización y a los comunicados oficiales. Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer únicamente en los usuarios de la vía. La situación evidencia la necesidad de intervenciones preventivas más robustas, mantenimiento constante y obras de mitigación que permitan enfrentar fenómenos climáticos cada vez más intensos y frecuentes.

El caso de Caño Viejo no es aislado. En distintos puntos del departamento se repite el mismo patrón: lluvias fuertes, vías afectadas y respuestas que suelen llegar cuando la emergencia ya está declarada. Expertos han insistido en que el cambio climático obliga a replantear los estándares de diseño, construcción y mantenimiento de la infraestructura vial, especialmente en zonas atravesadas por arroyos y cuerpos de agua que, en temporada invernal, se convierten en amenazas latentes.

Mientras se realizan las evaluaciones técnicas y se define si serán necesarias restricciones más severas al tránsito, el panorama sigue siendo de cuidado. La disminución del nivel del agua no debe interpretarse como una solución definitiva, sino como una tregua momentánea dentro de una temporada invernal que aún no termina. La situación en la vía hacia Montería es, en última instancia, un recordatorio de que la prevención y la planificación siguen siendo tareas pendientes frente a los retos que impone el clima en Córdoba.

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