Joven denuncia presunta sumisión química y hurto tras salir de bar en el norte de Bogotá

Lo que debía ser una noche de celebración en la zona de la calle 85, en el norte de Bogotá, terminó convertido en un episodio de angustia y alerta ciudadana. Valerie Gutiérrez denunció públicamente que fue drogada y víctima de hurto luego de abordar un vehículo solicitado por aplicación, tras asistir al cumpleaños de una amiga. El caso, conocido este 24 de febrero a través de un video en redes sociales, reaviva las preocupaciones sobre la seguridad en la capital y las modalidades delictivas asociadas a la denominada sumisión química.
Según el relato de la joven, al finalizar la reunión decidió regresar a casa junto a otra amiga. Aunque personas cercanas se ofrecieron a transportarlas, optaron por pedir un servicio de movilidad. Minutos después de iniciar el trayecto, asegura que perdió completamente el conocimiento. Antes de desvanecerse, alcanzó a enviar un mensaje indicando que ya estaban por llegar a su destino. “Fuimos víctimas de droga y de hurto”, afirmó en su testimonio.
La denunciante relató que ambas fueron despertadas bruscamente por el conductor en la calle 127 con carrera Séptima, donde les exigió descender del vehículo. Desorientadas y sin claridad sobre lo sucedido, notaron la desaparición de sus teléfonos celulares. Según su versión, el conductor habría insistido en que nunca abordaron el automóvil con dispositivos móviles y les indicó que otro carro las recogería, lo cual no ocurrió. Finalmente, tras reaccionar y pedir ayuda en la vía pública, lograron llegar a una portería desde donde contactaron a sus familiares.
El caso presenta elementos que coinciden con patrones denunciados en otras ocasiones, como la presunta administración de sustancias para anular la voluntad de la víctima y facilitar el hurto, así como la modalidad conocida como “paseo millonario”. Sin embargo, hasta el momento no se conocen detalles oficiales sobre la identidad del conductor ni del vehículo, pues la información del servicio solicitado se perdió junto con los celulares.
Más allá de los hechos individuales, la denuncia vuelve a encender el debate sobre la seguridad en entornos nocturnos y el uso de plataformas digitales de transporte. La confianza en estos servicios depende en gran medida de la trazabilidad y verificación de los conductores, así como de la capacidad de las autoridades para responder con celeridad ante denuncias de este tipo.
La exposición pública del caso en redes sociales refleja también una tendencia creciente: las víctimas recurren a plataformas digitales para visibilizar situaciones que consideran urgentes, ante la percepción de lentitud institucional. No obstante, el proceso formal de denuncia ante las autoridades será determinante para avanzar en la investigación y esclarecer responsabilidades.
El llamado de la joven a las autoridades busca prevenir que otros ciudadanos enfrenten experiencias similares. Mientras se esperan pronunciamientos oficiales y avances investigativos, el episodio deja una advertencia sobre la necesidad de reforzar controles, mecanismos de seguridad y campañas de prevención en la capital del país. La celebración de una noche no debería convertirse en un riesgo para la integridad y el patrimonio de quienes confían en los sistemas de transporte disponibles.
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